Memoria Verdad Justicia, 1976 -24 de Marzo- 2022, 46 años. Grupo de curas en opción por los pobres. Padre Ignacio Blanco-Padre Guillermo Fernández

“La avaricia, raíz de todos los males” (I Tim, 6,10)

En 1976 se produjo un verdadero punto de inflexión en la historia del país, que significó la convicción, por parte de las elites tradicionales, que las proscripciones políticas ya no servían para eliminar las alianzas populistas y que, como éstas se asentaban sobre el aparato productivo industrial, era imprescindible modificar radicalmente la estructura económica.

Esta fue la tarea principal que realizó la dictadura cívico-militar, que inauguró 30 años de predominio del modelo neoliberal en el país. La matriz de valorización financiera implantada por la dictadura militar, a sangre y fuego mediante el terrorismo de estado, puso en marcha un patrón de acumulación de capital específico e impulsó una inédita redistribución del ingreso en desmedro de los trabajadores.

El plan económico en funcionamiento interrumpió la industrialización en curso y la reemplazó por la especulación financiera como núcleo central de la economía del país. El período 1976-1983 inauguró el primero de los dos grandes ciclos de endeudamiento del último medio siglo. Al finalizar la dictadura, la deuda había aumentado un 449%, casi 5 veces más.

Un país sobreendeudado para favorecer la fuga de capitales de minorías especulativas fue la fórmula, repetida por la dictadura cívico militar, el menemismo (y el breve período de la Alianza) y recientemente por el gobierno de Mauricio Macri, para mantener una estructura económica dependiente y en función de los sectores del capital dominante, empobreciendo a las mayorías trabajadoras del país.

Más allá de la querella criminal y de las auditorías e investigaciones que puedan realizarse internamente en el país para establecer responsabilidades en el megaendeudamiento perpetrado durante el macrismo, la Argentina no puede permitir que se condicionen sus políticas públicas ni debería someterse a programas económicos diseñados por terceros, en este caso el Fondo Monetario Internacional y sus acuerdos de condicionalidad.

Es hora de que Argentina y los países de la Patria Grande reclamen, soberanamente, quitas de deuda que permitan retomar el camino del desarrollo inclusivo mediante la producción y el trabajo con una distribución equitativa de la riqueza. 46 años después, un nuevo aniversario del 24 de marzo de 1976 nos encuentra en una nueva encrucijada frente al Fondo Monetario Internacional, encargado de conducir las políticas de los países endeudados hacia el neoliberalismo y la dependencia.

Nos preocupa, en esta hora tan desafiante de la historia, la unidad del campo popular. Enfrente, agazapados en su avaricia, se encuentran los que históricamente se han adueñado de la riqueza que es de todos y de todas. Sólo desde la unidad pueden fortalecerse los lazos de solidaridad necesarios para vencer a la avaricia.

Porque creemos en el Dios de los Pobres, porque sabemos de la presencia de Jesús en ellos (cf. Mateo 25) decimos esta palabra: lo que está en juego, en definitiva, es la vida misma de los pobres, sobre cuyas espaldas caen con todo su peso las consecuencias de las políticas neoliberales.

Al terrorismo de estado y al endeudamiento externo para favorecer la fuga de capitales, le decimos ¡Nunca Más!

Grupo de Curas en Opción por los Pobres