China: hacia la prosperidad común. Por Sergio Rodríguez Gelfenstein (*)

Las formas y métodos de construcción del socialismo no están escritos en ninguna parte. Los padres del socialismo científico hicieron un análisis materialista de la historia utilizando el método dialéctico para señalar algunas pautas, pero como dijo el propio Marx su teoría no es un dogma.

Cada país debe hacer su propia práctica e ir desbrozando el camino a partir de la aplicación de la teoría a las condiciones de cada país, considerando su historia, cultura y tradiciones. En el caso de China, Mao Zedong trazó las líneas fundacionales del “socialismo con peculiaridades chinas”, Deng Xiaoping lo adaptó a una nueva situación que exigía solucionar los problemas de la pobreza y el desarrollo cuando las fuerzas productivas del capitalismo reinaban impolutas en un mundo en el que los capitales y la tecnología eran patrimonio exclusivo de Occidente y algunos otros países.

Ahora, Xi Jinping ha propuesto construir el “sueño chino” que es el avance de la sociedad hacia la disolución de las diferencias que aún hoy exponen las dificultades para llevar adelante un desarrollo equilibrado y armónico de la sociedad hacia el socialismo. Es lo que se ha llamado el camino hacia la prosperidad común en los prolegómenos de la primera etapa de la transición al socialismo. Pero ello no está exento de contrariedades, errores en algunos casos, situaciones imprevistas en otros. No se puede obviar que las sociedades de clases que han imperado por milenios en el planeta han forjado hombres y mujeres en los que aún prima lo individual sobre lo colectivo, la obtención del lucro y la ganancia de un grupo o sector por encima de los intereses supremos de la sociedad y la comunidad y, la consecución de bienes materiales como expresión de la felicidad y el éxito, soslayando la importancia de la realización plena, espiritual y de valores como objetivo eminente de la humanidad. Se hace necesario entonces, “hacer camino al andar” como dijo Antonio Machado en su hermoso poema “Caminante no hay camino”. Eso es el socialismo, un camino que se debe andar.

En el caso de China, los últimos años han aportado un aumento considerable de la riqueza, al punto que hoy cuenta con una “clase media” de 340 millones de personas que ganan entre 15.000 y 75.000 dólares al año previéndose que esa cifra alcance los 500 millones en 2025. Así mismo, a finales de 2020, China también contaba con 5,28 millones de “ricos”, con un patrimonio familiar superior al millón de dólares. En 2020, el 1% más rico de los chinos poseía el 30,6% de la riqueza del país, frente al 20,9% de hace dos décadas, según un informe de la empresa de servicios financieros suiza Credit Suisse con sede en Zurich.

En términos prácticos, tal hecho ha dado lugar a un aumento de la brecha de ingresos en el país. El coeficiente Gini de ingresos ha oscilado entre el 0,46 y el 0,49 en las dos últimas décadas. Un nivel de 0,4 suele considerarse la línea roja de la desigualdad. Por su parte, el coeficiente Gini de riqueza, pasó de 0,599 en 2000 a 0,711 en 2015, se redujo a 0,697 en 2019 antes de volver a subir a 0,704 el año pasado, según el informe. En el lado opuesto, el año pasado el país aún poseía 600 millones de personas que vivían con unos ingresos mensuales de 154 dólares, que apenas alcanzan para cubrir el alquiler en una ciudad china de tamaño medio. He ahí un problema que debe ser resuelto. Y a la solución del mismo es que se abocó la reunión del Comité Central del Partido Comunista para Asuntos Financieros y Económicos realizada el 24 de agosto y que mencionamos en el artículo de la semana pasada.

Se trata de ir corrigiendo una deformación que amenaza con transformarse en un riesgo para la estabilidad de la sociedad. En este sentido, es claro que en el pasado, el modelo económico chino consideró que la eficiencia económica en lugar de la equidad era el instrumento principal para el desarrollo. En esa medida, entendieron que debían permitir que un pequeño número de personas se enriqueciera primero en el marco de un plan que buscaba el éxito del proyecto estratégico. Ahora, se comprende que si no se establecen controles, se podría perder el objetivo de construir el socialismo, por lo que se ha puesto la búsqueda de la prosperidad común en el eje de la política y la economía.

Durante años, no sólo en China en la época de Mao, también en la mayoría de los países que se orientaron al socialismo, se confundió igualdad con equidad. Se olvidó que la igualdad es un principio burgués emanado de la revolución francesa cuando se trataba de eliminar las diferencias entre los derechos de la nobleza y los ciudadanos. En su momento fue revolucionaria, pero debía dar paso a nuevos paradigmas que concretaran mejores condiciones de vida para las mayorías a fin de avanzar hacia su liberación. El socialismo, a través de su principio de distribuir de “cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo” esbozaba una idea de equidad que le es propia.

Precisamente, China ahora se vuelca a una sociedad más equitativa en comparación al igualitarismo propio de la época de Mao. La tercera distribución que se señalaba la semana pasada refiere al intento de avanzar en la superación de tal situación, de manera tal que el gobierno chino se propone regular los “ingresos excesivos” y los “ingresos no razonables”, animando a las grandes empresas y a los millonarios “devolver más a la sociedad”. Por supuesto, tal política ha generado preocupación en tal estamento social, al tiempo que en Occidente los medios transnacionales de comunicación y los analistas económicos han puesto “el grito en el cielo”. Ding Shuang, Economista Jefe para la Gran China y el norte de Asia del Banco Standard Chartered, dijo que “el objetivo de la tercera idea de distribución era utilizar la fuerza moral para animar a la gente a devolver a la comunidad”, sobre el supuesto que dichas contribuciones debían ser voluntarias aunque según su opinión, muchos ricos se sentirán presionados a “regalar dinero”.

Un día después de la reunión del Comité Central, el gigante tecnológico Tencent anunció que había creado un fondo de “prosperidad común” de más de 7.7 mil millones de dólares para “ayudar a los grupos de bajos ingresos, mejorar la cobertura sanitaria, impulsar el desarrollo económico rural y apoyar la educación de base”. Toda vez que el concepto de prosperidad común no se circunscribe únicamente a los ingresos sino que también involucra el acceso a los servicios públicos, se establecerán férreos controles a cualquier idea que signifique una mayor participación de las empresas privadas en áreas como la educación, la atención a los ancianos y la atención médica.. El gobierno se volcará a la inclusión y la accesibilidad a los proveedores privados de servicios, y será estricto en el control de los precios, tal como ya ha estado ocurriendo en el ámbito de la educación. De igual manera, el Estado podría intervenir en el establecimiento de mejores salarios salvaguardando los derechos laborales.

El presidente Xi Jinping aseguró que el gobierno se propone fortalecer la lucha contra los monopolios al mismo tiempo, se promocionarán políticas de no aceptación de la competencia desleal, todo lo cual es considerado obligación imprescindible para mejorar el sistema de economía de mercado socialista. Xi afirmó que en la nueva etapa, era necesario crear escenarios óptimos para el desarrollo de "todos los agentes del mercado, especialmente de las pequeñas y medianas empresas", de la misma manera había que "proteger mejor los derechos e intereses de los consumidores".

En este contexto el gobierno chino se orienta a utilizar el mecanismo de los impuestos como principal instrumento para reducir la brecha de riqueza. En marzo pasado, el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China anunció que las autoridades del país tienen previsto revisar la legislación nacional antimonopolio durante este año a fin de crear mecanismos legales más sólidos para estimular el desarrollo socioeconómico. La decisión se inserta en la lógica de aumentar la “regulación de los ingresos más altos” para mejorar la “redistribución de la riqueza, que es la verdadera esencia del socialismo.

Según Wang Jun analista del “tanque de pensamiento” chino Center for International Economic Exchanges: “El estancamiento del consumo ha dejado claro que es urgente aumentar los ingresos de la gente y poner el foco en una distribución justa”. Sin embargo, fijar esta política entraña un nuevo reto toda vez que la aplicación de medidas concordantes implicará un mayor gasto social que se traducen en nuevas cargas para el presupuesto del Estado. Surge entonces la pregunta de ¿dónde se obtendrán esos recursos? He ahí que el incremento de los impuestos a los millonarios y a las grandes empresas, en especial las de tecnología, estará orientado a asumir la mayor parte de la inversión que permitirá hacer real estas disposiciones.

En este marco, en noviembre del año pasado el gobierno impidió la salida a la bolsa de Shanghái y Hong Kong a Ant Group, propiedad del multimillonario Jack Ma. La empresa de tecnología filial de Alibaba, cifraba en ese entonces una Oferta Pública Inicial (OPI) de 37.000 millones de dólares. Así mismo, el 28 de julio pasado, el magnate agrícola Sun Dawu fue condenado a 18 años de prisión por promover una serie de acciones contra el Estado. Más recientemente, la app de viajes Didi Chuxing, fue sancionada después de que ignorara la recomendación de posponer su salida a bolsa por 4.400 millones de dólares en Estados Unidos.

El endurecimiento de la legislación en torno al pujante sector de la educación privada, que ha sido duramente criticado por el exorbitante aumento de precios durante la pandemia, también ha sido sujeto de control, en los últimos meses, causado gran impacto en China y fuera de las fronteras.

A diferencia de Occidente, donde las empresas y los millonarios son los que toman las decisiones, financian las campañas de los presidentes, parlamentarios, gobernadores y alcaldes, determinan la agenda y hasta se permiten sancionar a los mandatarios, porque en realidad es en ellos donde reside el poder, en China, el Estado asume la responsabilidad de establecer límites a los grandes actores económicos en pro de defender los intereses superiores de la ciudadanía.

 

(*) Doctor en Ciencias Sociales, Doctor en Sociología, analista cuestiones de América Latina y política mundial.

SABINO VACA NARVAJA ES LICENCIADO EN CIENCIAS POLÍTICAS Y UN APASIONADO DE CHINA Y SU CULTURA. DESDE HACE AÑOS TRABAJA Y ESTUDIA LAS RELACIONES POLÍTICAS Y BILATERALES CON ARGENTINA DEL GIGANTE ASIÁTICO. LLEGÓ A ESE LUGAR CON EL AVAL DIRECTO DEL PRESIDENTE ALBERTO FERNÁNDEZ

“DEBEMOS DEJAR DE INTERPRETAR A CHINA DESDE UNA VISION OCCIDENTALISTA EUROCÉNTRICA”

ENTREVISTA EXCLUSIVA DE ANTONIO MUÑIZ AL EMBAJADOR ARGENTINO EN CHINA, SABINO VACA NARVAJA

Antonio Muñiz:¿Qué es China hoy?

SABINO VACA NARVAJA: El nuevo protagonismo internacional chino es una realidad. El gigante asiático se ha transformado en las últimas décadas en un factor clave para comprender la evolución y las perspectivas del proceso de globalización: la Nación del centro ha acelerado el paisaje económico mundial debido a su notorio desempeño en cuanto a crecimiento económico, comercio internacional, inversión extranjera directa e innovación tecnológica y su papel como fuente de financiamiento internacional; a la vez, reforzó los vínculos entre las economías en desarrollo y contribuyó asimismo a un ciclo nunca antes visto de crecimiento, comercio, inversión, reducción de la pobreza y avances en la internacionalización de las economías emergentes. Desde el año 2001 cuando China accede a la OMC, empieza a percibir que las instituciones creadas desde la Segunda Guerra Mundial no la contienen, percepción que se fue profundizando en su veloz ascenso como potencia comercial. Por eso inició una etapa en la que además de consolidar relaciones duraderas con las economías que le interesan fue promoviendo una nueva institucionalidad con eje en el multilateralismo. Surgieron así el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, la Organización de Cooperación de Shanghái, la iniciativa de la Franja y la Ruta y el reciente acuerdo de la RCEP. En diversas instancias, China ha dejado sentado su interés en la región en general y en nuestro país en particular, a través de la férrea decisión de profundizar los pactos de cooperación económica existentes y la intención de extender la iniciativa de la Franja y la Ruta a Latinoamérica. Iniciativas como éstas son una oportunidad única para la Argentina ya que puede ampliar las posibilidades de financiamiento e inversión a través de bancos como el BAII o de fondos específicos como el Silk Road Found, Silk Road Center para aplicar en vectores importantes para el desarrollo nacional, en particular en el sector pymes. China encuentra en países como la Argentina los insumos necesarios para sostener sus índices de crecimiento, desarrollando proveedores alternativos y consolidando su seguridad alimentaria y energética. Adicionalmente, incorporarnos a la iniciativa de la Franja y la Ruta tiene decisiva importancia en la medida en que nos ofrece la posibilidad de acceder con profundidad al espacio subnacional chino ya que las provincias Chinas están en plena sintonía con las políticas nacionales. En este sentido, debemos considerar que algunas de las provincias chinas poseen mercados, sistemas financieros y avances tecnológicos de igual o mayor peso que muchos países del mundo, como venimos diciendo. De hecho, de las 31 provincias chinas, 25 superan el PBI de la Provincia de Buenos Aires y más de la mitad de aquellas incluso lo duplican o triplican. Argentina y China son Socios Estratégicos Integrales, lo que implica que existe entre ambos países una serie de mecanismos de coordinación bilateral como el Dialogo Estratégico para la Coordinación y Cooperación Económica (DECCE) que es donde se propone el Plan Quinquenal Integrado que se vence este año, y es el ámbito de discusión del listado de prioridades. El Gobierno está retomando muchos proyectos que fueron iniciados en la última gestión de Cristina Fernández y luego quedaron en pausa por distintas razones. También estamos incorporando a través del trabajo coordinado con todos los Ministerios y la Secretaria de Asuntos Estratégicos una serie de nuevos proyectos con una perspectiva federal, que se integrarán al Plan Quinquenal Integrado.

A.M.: ¿China potencia hegemónica?

SVN: Debemos dejar de interpretar a China desde una visión occidentalista eurocéntrica, como prevalece aún hoy en muchas regiones de América Latina. Es necesario que América Latina rompa con esas representaciones estereotipadas, en las que China aparece caracterizada como un enemigo de la seguridad nacional, capaz de las peores acciones: desde obtener datos para realizar espionaje sobre otros gobiernos, empresas, organizaciones y personas físicas usuarias de su tecnología, como así también realizar robo de tecnología o desarrollar una actividad económica depredadora sobre otros países. Para lograrlo, es preciso romper con algunos paradigmas rígidos y cambiar la percepción que tenemos del gigante asiático dejando de lado los prejuicios y el desconocimiento que todavía subsisten sobre aquel. No obstante, el acercamiento entre China y América Latina nos sitúa ante el desafío de trascender un esquema centro-periferia inherente al actual esquema de reproducción capitalista a escala global. Un tema central a profundizar con China está en el plano Cultural. Hay mucho potencial en todo lo referente al mercado de industrias culturales, China hoy ocupa el primer lugar del mundo en producción de series de televisión y está avanzando con mucha velocidad en la producción de películas con un promedio que supera las 1000 películas por año. Lo mismo con la producción de libros, China hoy ocupando el primer lugar en el mundo. Pasó a ser el segundo mercado cinematográfico del mundo y el primero en número de pantallas de cine. El año pasado nuestro parlamento votó por unanimidad la Creación de la Casa del Cultura China que va a ser central para profundizar los lazos culturales. Nuestra Región y Argentina en particular cuenta con mucha potencialidad en terreno creativo en el ámbito del diseño y en la industria audiovisual.

A:M: : ¿Cómo ves la situación Geopolítica Global, con el crecimiento de la hegemonía china?

SVN: En un escenario de creciente disputa y tensión entre el hegemón mundial (EEUU) y la superpotencia en ascenso (China), Argentina no tiene por qué elegir entre Estados Unidos y China, ya que para nuestro país, ambos socios son relevantes. Mantendremos una relación madura con Estados Unidos, a la vez que buscaremos profundizar nuestra cooperación con China. En definitiva, se trata de no ceder soberanía ante ninguno de estos actores pero tampoco de sobreactuar grados de autonomía en un contexto mundial cada vez más interdependiente. Es en este punto podemos rescatar la original perspectiva en materia de política exterior delineada por el primer gobierno peronista, resumida en la idea de una “tercera posición” nacional e independiente, que establecía distancia por igual de los dos bloques que en ese momento se disputaban la hegemonía mundial. Reitero, unas relaciones diplomáticas inteligentes deben basarse en la defensa de la soberanía, pero asumiendo que la autonomía de un país periférico es dialéctica, es decir, la autonomía no es un estado puro ni absoluto en el que un país es autónomo o dependiente, sino que existe en diferentes grados. No es casual la invitación del presidente Xi Jinping para que nuestro presidente Alberto Fernández participe como orador en las actividades conmemorativas en el marco del Centenario del partido, el 6 de Julio. El Partido Justicialista Argentino y el Partido Comunista Chino tienen históricas relaciones. Al poco tiempo de llegar participé del seminario organizado por el partido en la provincia china de Guizhou con la presencia del responsable Internacional de Partido Comunista, el ministro Song Tao. La apertura de este seminario partidario estuvo a cargo del presidente del partido, el Diputado José Luis Gioja (que presidía el partido justicialista en 2020). Otra muestra de esto es el intercambio fluido entre nuestros líderes históricos como el caso de nuestro máximo referente partidario el Gral Juan Domingo Perón y su intercambio con el Gran Timonel Mao Zedong. En una reciente visita a la Universidad Tecnológica del Sudoeste de China SWUST situada en la ciudad de Myanyang, provincia de Sichuan, pude ver, enmarcado en una muestra, la ya famosa Carta Firmada por Perón y dirigida a Mao donde se resaltaban las visiones compartidas entre ambos dirigentes.

A.M: ¿Cuáles son los intereses chinos en Latinoamérica? En especial en Argentina. SVN: China tiene economías complementarias con la mayoría de los países de la región. En el transcurso de los últimos 10 años pasó a ser primer o segundo socio comercial para la mayoría de los países de Latinoamérica, y el nivel de inversiones en la región creció mucho. China tiene una presencia activa en organismos regionales como CELAC. Hoy Latinoamérica representa un proveedor confiable de alimentos y de minerales. Lo cual es central para garantizar la seguridad alimentaria de una población cercana a los 1400 millones de habitantes y para su desarrollo tecnológico ya que la región cuenta con minerales claves para sectores como las baterías o la informática. Por eso también es fundamental para nuestros países tener una mirada continental para el relacionamiento con China sobre todo por la escala que representa. Para comprender la relación bilateral con Argentina es muy importante visualizar que la percepción política china de nuestro actual gobierno es muy positiva, porque está en su memoria que el proceso histórico donde se profundizaron las relaciones fue durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández en el periodo de 2003 al 2015. En el año 2004 la relación bilateral se elevó a Asociación Estratégica con los Presidentes Néstor Kirchner y Hu Jintao, en ese momento el jefe de Gabinete era nuestro actual presidente Alberto Fernández. Luego en el año 2014 la relación pasaría a otro nivel cuando se firmó la Asociación Estratégica Integral entre la presidenta Cristina Fernández y Xi Jinping. La República Popular China es Socio Estratégico Integral de nuestro País desde al año 2014. Este 2021 cumplimos 49 años de relaciones bilaterales. China hoy es nuestro segundo socio Comercial y además nuestro país cuenta con las inversiones más grandes de China en Latinoamérica como ser las Represas “Presidente Néstor Kirchner y “Gobernador Jorge Cepernic” que se encuentran en construcción en la provincia de Santa Cruz en el Sur de nuestra patria, El parque fotovoltaico más grande de la región situado en Cauchari provincia de Jujuy en el Norte de nuestro país. Este año estamos avanzando conjuntamente en el proyecto de construir nuestra IV Central Nuclear con tecnología Hualong, una de las más avanzadas del mundo. Asimismo estamos trabajando en inversiones como Gasoductos, Ferrocarriles de Carga y de Pasajeros, Líneas de Transmisión, Parques Eólicos, Puentes, Corredores Viales. Todo esto marca la próspera cooperación entre ambas naciones.

A:M: ¿Cuáles son las oportunidades, pero también las amenazas de un aumento en relación política y económica y productiva de entre China y Argentina?

SVN: Por nuestra parte, desde la embajada —en sintonía con la agenda del gobierno— estamos desarrollando un plan Federal que busca enlazar a nivel subnacional provincias chinas con provincias argentinas en función de los perfiles productivos y la complementación entre ambas partes. Para alcanzar dicho objetivo estamos coordinando con Cancillería, el Ministerio del Interior y el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Se está elaborando un banco de proyectos por provincias y la oferta exportable para seguir ampliando mercados y potenciar los existentes. El hermanamiento entre provincias —que tuvo tan buenos resultados en la cooperación de la pandemia por las numerosas donaciones recibidas en tiempos clave— está pasando a otro nivel. La escala de las provincias chinas es impactante, tienen escala de uno o dos países de nuestra región y cuentan con sistemas financieros propios y empresas muy poderosas. Por ejemplo, provincias como Guandong, de alto perfil comercial y que posee una población de 100 millones de habitantes y que tiene un PBI que es dos veces el de nuestro, es un claro ejemplo del potencial de trabajo que tenemos por delante. Como región, debemos fomentar el intercambio y transferencia tecnológica en vectores claves para el desarrollo de nuestros pueblos, haciendo de estas acciones verdaderos pilares de la relación. Desde la llegada del presidente Xi Jinping al poder en 2013, China desplegó un plan de gobierno poniendo su centro en el desarrollo Científico y Tecnológico. El plan ¨Hecho en China 2025¨ puso eje en la innovación, en el uso de las nuevas tecnologías, en planificar un aumento del valor agregado e incrementar el componente nacional. Este plan fue clave para lograr que por primera vez en 2019 China sea el país que presenta más patentes tecnológicas por año superando a Estados Unidos que venía ocupando el podio por más de 40 años. Hacia ahí debemos apuntar. Nuestro Ministerio de Ciencia y Tecnología está retomando los acuerdos firmados en nuestra anterior gestión e incorporando muchos nuevos. Se está liderando este proceso de intercambio con una fuerte perspectiva federal que involucra a todo el sector científico. Desde la embajada estamos con una permanente coordinación para desarrollar cada uno de los temas de agenda. En particular nuestro país cuenta con un capital científico-técnico de excelente nivel, con desarrollo en distintas áreas. Contamos con organismos especializados de gran prestigio como la CNEA, ARSAT, CONAE, INTI, INTA, CONICET, etc. Tenemos empresas de vanguardia en biotecnología, nanotecnología, servicios informáticos digitales, software y otras ramas ligadas a las economías del conocimiento. Todos estos organismos mantienen vínculos con contrapartes chinas y lo están profundizando. En este contexto, debemos destacar las iniciativas de nuestro gobierno en la búsqueda de jerarquizar y brindar beneficios al sector, como la Ley de Economía del Conocimiento, o la reciente ley que declara de “Interés Nacional el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología e Innovación” y que incrementa al presupuesto vigente para dichos programas hasta llegar al 1% del PBI, dotándolos a la vez con una perspectiva federal. Existen iniciativas en materia de investigación aeroespacial como el acuerdo de cooperación existente entre la Comisión Nacional de Asuntos Espaciales (CONAE) y la Agencia de Lanzamiento y Control de Satélites de China (CLTC) firmado en el año 2012, en el marco del cual se desarrolló en Neuquén la Base Espacial para el Espacio Profundo (primera construida fuera del territorio chino), que es fundamental para las actividades chinas en ese rubro. La estación sirvió de apoyo para la misión china que concluyó con el primer alunizaje en la cara oculta de la luna en enero de 2019. Un año después, en mayo del año pasado, el Lanzador Larga Marcha envió al espacio en una cápsula la bandera argentina como gesto político de reconocimiento. La sonda Tianwen-1 lanzada al planeta Marte en el mes de julio, llevaba el logo de la CONAE, sellando la presencia argentina en el espacio exterior.

A.M.: ¿Hay posibilidades de intercambio comercial entre ambos países q supere los productos primarios? ¿Más concreto es posible la exportación a china de productos industriales, en especial fabricadas por pymes?

SVN: En el plano económico se han abierto grandes oportunidades para que China acepte productos y servicios argentinos con incorporación de mayor contenido tecnológico y valor agregado, algo en lo que trabajamos activamente desde esta representación diplomática. Argentina debe convertirse en algo más que un mero exportador de materias primas, porque tiene enormes capacidades para lograrlo. Necesitamos exportar a China más productos con valor agregado e integración tecnológica para lo cual es necesario el acoplamiento entre ambas economías, sirviéndonos de la gran capacidad financiera y tecnológica del socio oriental. Para ello, debemos atraer inversiones de los principales empresarios chinos enfocando esa inversión hacia la infraestructura y la producción de bienes manufacturados. Nuestro país tiene un gran potencial en materia minera. Si uno analiza países como Perú, Brasil y Chile puede ver que tienen un saldo comercial positivo con China y esto se explica básicamente por la exportación de minerales. Si Argentina además de exportar minerales le suma valor agregado, por ejemplo con el litio al instalar fábricas de baterías de litio o de vehículos eléctricos, estaríamos industrializando nuestros minerales y avanzando en un desarrollo estratégico ya que contamos con una de las reservas de ese mineral de mayor calidad y con una gran capacidad instalada en nuestra industria automotriz que rápidamente podría reconvertirse. En ese sentido el Gobierno (como anunció recientemente nuestro Presidente y luego fue ratificado por el Ministro Kulfas) está desarrollando una iniciativa de “Movilidad Sustentable” para generar incentivos en el sector. Tenemos que avanzar en el campo de comercio electrónico que es muy fuerte en China. Existen actualmente 900 millones de celulares activos en China y aplicaciones de compra muy populares como Taobao con 700 millones de usuarios y JD con 690 millones de usuarios. En el año 2020 este sector representó ingresos por un total de 42 mil millones de dólares, el 10% del PBI de Argentina. Actualmente los sectores medios en China representan alrededor de 450 millones de personas que están incrementado sus niveles de consumo e incorporando nuevos productos. Argentina está trabajando para desarrollar un “Pabellón Nacional Argentino” que concentre un catálogo de productos argentinos con presencia activa en estas plataformas de comercio para potenciar nuestras ventas y ampliar nuevos mercados.

A.M: ¿Cómo está la situación para la provisión de vacunas? ¿Se está avanzando con la producción local?

SVN: Quiero destacar que la República Popular China fue clave para ayudar a nuestro país en los momentos más difíciles de la pandemia. Primero en la adquisición de insumos médicos que fueron claves para robustecer nuestro sistema sanitario en un momento de escasez mundial. Argentina logró en 2020 la adquisición entre donaciones y provisiones de casi 1500 toneladas de insumos médicos. Se organizaron 42 vuelos y 4 buques, lo que implicó todo un desafío logístico con un trabajo de coordinación entre nuestra Aerolínea de Bandera, El Ministerio de Salud y la Cancillería. Este año los esfuerzos se concentraron en la provisión de vacunas y nuevamente China fue clave para desarrollar nuestro Plan Nacional de Vacunación logrando la provisión de 6 millones de dosis de Sinopharm (hasta la fecha) en momentos críticos. Este laboratorio había realizado ensayos de fase clínica III en nuestro país junto a la Fundación Huésped lo cual posibilitó la aprobación de uso por parte de la ANMAT. Recientemente la empresa Estatal Sinopharm ha concretado con nuestro Ministerio de Salud la provisión de 24 millones de dosis para los próximos tres meses. Esto ha sido informado por la Ministra de Salud Carla Vizotti recientemente, lo importante de este anuncio es que el cronograma de provisión de las dosis es de 8 millones en Julio, 8 millones en Agosto y los restantes 8 millones en Septiembre. Esto fortalece mucho nuestro Plan Nacional de Vacunación en meses críticos. Sinopharm ha cumplido en tiempo y forma los anteriores contratos lo cual es clave para lograr la mayor cantidad de población vacunada lo antes posible. Asimismo, nuestro Ministerio de Salud está trabajando fuertemente para promover la producción de vacunas en Argentina. La empresa Sinopharm está coordinando con el laboratorio argentino Sinergium Biotech para lograr cuanto antes la producción local, las partes intervinientes están trabajando intensamente para que dicho acuerdo se ponga en práctica.