ENTREVISTA EXCLUSIVA Jean-Paul Fitoussi: “Las crisis demuestran que el papel de protección del Estado es esencial” En el mano a mano con Télam, el economista, sociólogo y pensador francés aborda el rol del estado en las crisis, incluida la pandemia del Covid-19, cuestiona la "teoría del derrame", analiza el empobrecimiento del lenguaje y se anima a un debate sobre la ecología. POR BERNARDA LLORENTE. Agencia Oficial Télam

 13-02-2022 | 12:20 El economista y pensador francés Jean-Paul Fitoussi asegura que las crisis de las últimas décadas, incluida la que aún transita el mundo por la pandemia de coronavirus, dejaron en evidencia que todas las sociedades necesitan “protección”, y que el papel del Estado es “esencial” en la construcción de ese pararrayos de defensa y auxilio, en especial de los sectores más desprotegidos.

En una entrevista exclusiva con Télam, Fitoussi también enjuicia la denominada teoría del derrame -“es un hecho falso”, sentencia sin vueltas-, da las claves sobre el empobrecimiento del lenguaje como proceso disciplinador que describe en su último libro “Cómo nos hablan. La neolengua en nuestra sociedad” (Ver sección Libros) , y se arriesga a un debate sobre la ecología más allá de la habitual zona de confort que facilitan las consignas. "El auge de los partidos extremistas en el mundo demuestra que la democracia ya está en peligro" “El aumento del gasto en protección es lo que ha impedido que la Covid tenga consecuencias catastróficas. El auge de los partidos extremistas en el mundo demuestra que la democracia ya está en peligro. Y la necesidad de protección muestra que el Estado y el keynesianismo han vuelto”, argumenta en diálogo con esta agencia en videoconferencia entre París y Buenos Aires.

Economista y sociólogo, Fitoussi es profesor en el Instituto de Estudios Políticos (IEP) de París desde 1982. La desigualdad, las complejidades del vínculo democracia-desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental son algunos de los grandes temas que vertebran la extensa obra del investigador que, entre 1989 y 2010, presidió el Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (OFCE), reconocido instituto dedicado a la investigación. Autor de numerosos libros, ensayos y artículos, Fitoussi participó como experto en la Comisión de Asuntos Monetarios y Económicos del Parlamento Europeo entre los años 2000 y 2009; e integró, junto a Joseph Stiglitz y Amartya Sen, -con quienes compartió diferentes momentos de su vida profesional- la Comisión sobre la Medición del Desarrollo Económico y el Progreso Social que buscó dar cuenta de indicadores alternativos al Producto Interno Bruto (PIB) para medir resultados económicos y progreso social.

“La desigualdad extrema es síntoma de regresión social, no de progreso. La tasa de crecimiento es un promedio; una tasa de crecimiento elevada sólo importa sin beneficia a la gran mayoría de la población”. El caso argentino está lejos de resultarle ajeno. “Me inquieta que el afán de reducir la deuda con los organismos internacionales provoque la pérdida del capital humano, el empobrecimiento de la Nación”, señaló, por caso, a mediados de 2020 durante un encuentro organizado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), institución por la que, además de la UBA, es Doctor Honoris Causa. Dos años después, puesto a analizar los dilemas por la desigualdad que desnuda la pospandemia, Fituossi es categórico para evaluar, en diálogo con Télam, los indicadores de bienestar: “La desigualdad extrema es síntoma de regresión social, no de progreso. La tasa de crecimiento es un promedio; una tasa de crecimiento elevada sólo importa sin beneficia a la gran mayoría de la población”.

-Télam: La pandemia de coronavirus mostró los efectos negativos de la desarticulación del Estado de bienestar. ¿Es posible reconstruirlo? ¿Sobre qué bases?

-Jean-Paul Fitoussi: No hay duda de que podemos hacerlo. ¿Por qué cuando éramos más pobres teníamos un sistema mucho mejor que el que tenemos cuando somos más ricos? Se dirá que los déficits de los sistemas de protección social siguen creciendo y que los países no pueden permitirse seguir financiándolos. Lo que nos lleva a la pregunta anterior. El PIB es mucho más alto hoy que cuando establecimos estos sistemas. No es tanto un problema de financiación como un asunto de doctrina. Lógicamente, nuestra conversión al liberalismo nos empuja a reducir el rol del Estado. Por último, la mayor parte de los gastos se financian con impuestos sobre los salarios. Pero la participación de los salarios en el ingreso nacional ha disminuido durante treinta años al mismo tiempo que aumentaba el desempleo. No sólo tenemos la oportunidad de reconstruir estos sistemas, sino que no tenemos otra opción. Las crisis sucesivas de las últimas décadas han demostrado que los ciudadanos necesitan protección, que el papel del Estado es esencial. Si esta protección no les fuera dada, se verían tentados a cambiar de régimen político. Esto explica el deterioro casi universal de los sistemas de salud, la disminución relativa de las pensiones y de las prestaciones de desempleo. Basta señalar que el aumento del gasto en protección es lo que ha impedido que la Covid tenga consecuencias catastróficas. El auge de los partidos extremistas en el mundo demuestra que la democracia ya está en peligro. Y la necesidad de protección muestra que el Estado y el keynesianismo han vuelto.

- T: En un mundo marcado por la extrema desigualdad, usted remarca las diferencias importantes entre crecimiento del PIB y progreso social, cuestionando también la “teoría del derrame”. ¿Cuáles son esos indicadores de “bienestar” que deberíamos medir e impulsar?

-JPF: La desigualdad extrema es síntoma de regresión social, no de progreso. La tasa de crecimiento es un promedio. Una tasa de crecimiento elevada sólo importa si beneficia a la gran mayoría de la población. De lo contrario, sería mucho mejor para el descanso social tener digamos una tasa de crecimiento más baja pero que beneficie a todos. Un 1% por mil es mucho mejor que un 10% por 100. La tasa media de crecimiento es la misma, pero no el clima social y político. El “derrame” es un hecho falso, de lo contrario la redistribución no habría pasado de los pobres a los ricos sino lo contrario. ¡La desigualdad obscena calificaría más bien el proceso de derrame hacia arriba! No puedo resumir en pocas palabras lo que ha sido un programa de investigación de 10 años y que aún no está terminado. Pero podemos tomar algunos ejemplos de indicadores de bienestar. Entre los determinantes del bienestar se encuentran la educación, la salud, el empleo decente, la seguridad económica y la desigualdad. Si medimos estos indicadores, podríamos considerar los diferentes fenómenos que afectan al diseño de la política económica. Por ejemplo, una política que reduzca la seguridad económica o deteriore el sistema sanitario no debería aplicarse. Puede ayudar a reducir el déficit presupuestario, de aproximadamente un 0,5%, pero podría reducir mucho más el bienestar. Es porque no tenemos ninguna medida de esto último que no lo tomamos en consideración.

-T: Una de las consecuencias de la desigualdad es el proceso migratorio del Sur al Norte. ¿Cómo cree que puede procesarse el creciente racismo en la sociedad europea?

-JPF: No es la primera vez que Europa se enfrenta al racismo. Lo que hemos aprendido es que el racismo debe ser fuertemente combatido. Esto no sólo es posible, sino necesario. Hay tres factores que pueden desempeñar un papel muy importante. El primero es una ley contra el racismo y la discriminación. La ley debería imponer condenas y sanciones. El segundo es la educación y, en particular, la enseñanza de la cultura. Y el tercero es la resolución de los problemas de los habitantes del país. Si la población sufre una alta tasa de desempleo, un importante grado de precariedad, un alto nivel de inseguridad, se opondrá a la llegada de nuevos inmigrantes. El déficit del sistema de protección también desempeñará un papel. Si la gente está convencida de que el gasto social aumenta con el número de inmigrantes, también se opondrán a su llegada. He dicho “Si”, porque esto es falso, los inmigrantes contribuyen a la financiación del sistema de protección.

-T: ¿Cómo ve el futuro de las democracias europeas?

-JPF: En Europa hablamos de déficit democrático, sin decir exactamente a qué nos estamos refiriendo. Este silencio es consecuencia de una estratagema del Newspeak (Neolengua) que conduce a una autocensura generalizada: "si criticas a Europa, eres antieuropeo". Entonces se te excluye inmediatamente del círculo de las élites, con consecuencias negativas para tu carrera. El resultado es una censura generalizada que obviamente no puede ir bien con la democracia. Más importantes aún son los fallos en la construcción de Europa. ¡Europa es una unión de estados federados sin un estado federal! La soberanía no es ni nacional ni federal, lo que convierte a Europa en un curioso objeto constitucional. Esta ausencia de soberanía tiene consecuencias considerables para la vida del pueblo. No es exagerado decir que en Europa los ciudadanos tienen derecho a cambiar de gobierno, pero no de políticas. De ahí la impresión de que las políticas son siempre las mismas, sea cual sea el color político de los gobiernos. Por lo tanto, el malestar en la democracia es considerable: ¡un sistema robusto de auto-censura y la imposibilidad de cambiar las políticas! La única solución es hacer de Europa una Federación o bien volver a los Estados-nacionales con un sistema confederado.

-T: Usted habla de ecología política. ¿Podría profundizar las implicancias y alcances de ese concepto?

-JPF: La ecología es el lugar de los discursos más que de las acciones: buenos sentimientos y ´blablablá´ generalizado. Además, la tecnocracia ocupa un lugar determinante, ya que el campo se considera técnico. Sin embargo, la mayoría de las medidas que los gobiernos han intentado implementar, como el impuesto sobre el carbono, se han encontrado con una violenta revuelta popular y han sido abandonadas. Este fue el caso, en particular, de Francia con el movimiento de los chalecos amarillos. Es que la ecología no es técnica sino política. Es un bien de lujo que las categorías menos ricas no pueden permitirse. El presupuesto de combustible de un hogar pobre es un porcentaje muy alto de sus ingresos. El presupuesto de combustible de un hogar rico es un porcentaje insignificante. Pero, sobre todo, la ecología implica invertir en el futuro y ¿podemos exigir que aquellos que no ven su propio futuro inviertan en él? Ya se encuentran en un estado de inseguridad económica considerable. ¿Cómo podrían hacerlo? La ecología es política porque obliga a la democracia a preocuparse por la sociedad y la redistribución, si quiere implementar sus grandiosos planes.

-T: Usted suele decir que hay que aferrarse a alguna esperanza para seguir viviendo. ¿Cuál es la suya?

-JPF: El presente es un momento evanescente entre el pasado y el futuro. Nadie puede vivir este momento si no tiene seguridad sobre el futuro, ya que sabe que esta seguridad determina su supervivencia. Además, la naturaleza humana es tal que no puede renunciar al progreso económico y social. El destino de los hijos y los nietos tiene que ser mejor que el de los padres y los abuelos. Sin la esperanza de un futuro mejor para los que no tienen capital, es difícil experimentar el bienestar. Esta esperanza es precisamente lo que define la sostenibilidad. Una situación es sostenible si cada generación lega a la siguiente generación un capital en el sentido más amplio del término que le permita experimentar un nivel de bienestar al menos igual al que ha experimentado ella misma. Personalmente, como ya habrás adivinado, mi esperanza es que mis hijos y nietos tengan una vida mejor que la que yo he disfrutado.

-T: La Neolengua es un nuevo lenguaje que, empobrecido o alterado, vacía de sustancia el debate democrático y menoscaba el pensamiento. Es el mal de estos tiempos que describe en su último libro. ¿Se controla el pensamiento a través del lenguaje? ¿Es un fenómeno reversible o perdurable?

- JPF: En el libro de George Orwell “1984” el “Newspeak” o “Neolengua” es el lenguaje que Gran Hermano crea para reemplazar la lingüística demasiado rica y limitar el pensamiento. Una forma de alcanzar tal objetivo es empobrecer el lenguaje mismo reduciendo el diccionario. La estratagema es clara: si para decir algo faltan las palabras, no se puede decir y además ni siquiera se puede pensar. (Joseph) Goebbels, el gran comunicador, podría haber servido de modelo a Orwell. En esencia dijo: "No quiero que piensen como yo; quiero empobrecer el lenguaje de tal manera que no puedan sino pensar como yo." El lenguaje está controlando el pensamiento porque habilita el pensamiento. Suprimir una palabra o utilizar una palabra equivocada nos priva de un concepto que pueda captar bien nuestros pensamientos y nuestras experiencias. Los conceptos, a su vez, impulsan la política. El concepto equivocado puede tener un impacto profundamente negativo en la vida de las personas. En el principio era el verbo dice el Evangelio según San Juan. ¿Es reversible esta evolución? Puede que sí, pero será larga y dolorosa. El lenguaje ´políticamente correcto´ va en camino de colonizar todo el lenguaje. Fíjense en lo fácil que ha sido suprimir del diccionario “Newspeak” todas las palabras asociadas a la teoría keynesiana.

-T: La “nueva” derecha no solo imprime ideas como slogans, sino también se apropia y distorsiona términos del progresismo tales como “cambio”, “libertad”, “democracia” o “igualdad”, entre otros. ¿Qué ocurrió para que la izquierda y el progresismo perdieran la ´titularidad´ y significado de estos conceptos? ¿A qué se debe el fenómeno?

-JPF: La ´nueva´ derecha, o más bien los partidarios de las doctrinas liberales, se han convertido en maestros en el arte de transformar las palabras en sloganes, pasando así de la información a la propaganda. En este proceso, las palabras pierden mucho de su significado. Esta es la dinámica del empobrecimiento, sello distintivo del “Newspeak”: no sólo las palabras están disminuyendo en número, sino que su significado se está reduciendo, limitando doblemente nuestra capacidad de pensar. La izquierda y el progresismo han perdido "propiedad" sobre estos conceptos - libertad, democracia, igualdad, etc. - porque dirigían las mismas políticas que la derecha, creyendo que la economía de mercado pura era la más eficiente. Por la misma razón también anunciaron la muerte de Keynes. De hecho, el “Newspeak” se convirtió progresivamente en el lenguaje de la izquierda. Pero eso no debería sorprendernos: el objetivo del “Newspeak” es limitar el pensamiento hasta que converja hacia un "pensée unique" (pensamiento único).

-T: Usted describe otras palabras que la crisis financiera de 2008 desenterró efímeramente: keynesianismo, demanda, política de expansión monetaria, “presupuestario”, para luego volver a convertirlas en tabú o en “Neolengua”. ¿El actual escenario en el que se entrelazan pandemia y pospandemia, debería retomar estos conceptos para imaginar un mundo distinto?

-JPF: Obviamente deberían hacerlo ya que esto permitiría un diccionario más rico y una pluralidad de doctrinas y teorías que darían la oportunidad al legislador de elegir mejores políticas. Pero entonces, ¿por qué este cambio no ocurrió después de la crisis financiera? En Europa los gobiernos se precipitan a volver al mundo de antes. Incluso diseñaron nuevas reglas para conseguir políticas fiscales más austeras (Pacto Fiscal). Todo sucedió como si el cerebro lavado por el nuevo lenguaje, no les permitiera vislumbrar una política diferente. Otra hipótesis es que han perdido la tecnología de las políticas fiscales activas, por lo que no les queda más remedio que continuar con la política que el “Newspeak” ha clasificado en primer lugar y que ellos saben cómo operar. Un proceso similar puede caracterizar el mundo de la pospandemia y ya está aumentando la preocupación por la importancia de la deuda, ¡pero no la del estado del sistema de salud!

 

"López Obrador y Fernández plantean otras formas de resistencia"

La emboscada. Entrevista al economista ecuatoriano Pedro Páez Pérez, por Raúl Rojas

 

Pedro Páez Pérez, ecuatoriano, compañero economista de la Patria Grande, alto funcionario y autor del proyecto del Banco del Sur durante el gobierno de Rafael Correa, advierte acerca de los mecanismos en marcha en la región´por parte de un imperio en retroceso pero no en retirada. EE. UU. trata de recuperar vía América Latina, lo perdido a nivel internacional frente a China en la guerra comercial y tecnológica, en una Europa que oscila ante la arremetida de la nueva Ruta de la Seda y la influencia rusa, las dificultades en el campo energético y  del dólar para mantener su predominio en los intercambios globales. La trampa de la deuda -sostiene- va de la mano de la desinstitucionialización en marcha y empuja a la pelea entre hermanos por abaratar la fuerza de trabajo. Un menú colonialista al que no le falta nada.

-- ¿Cuál es tu apreciación respecto de los actuales fenómenos latinoamericanos?

--Creo que el proceso de declive acelerado de la hegemonía de Estados Unidos, en el marco de una crisis estructural de sobreproducción y de caída relativa de su rentabilidad, ha apresurado una serie de movimientos desesperados para asegurar el patio trasero, en busca de rediseñar el lugar de América Latina en la división internacional del trabajo. Una reedición de medidas neoliberales en una ofensiva con alcances sin precedentes, en cuanto a la profundidad y el efecto destructivo que impone. Estamos hablando de una dimensión política y geopolítica en términos de doblegar la resistencia de los pueblos de América Latina.

--¿Y las reacciones?

--Habrá que ver si los pueblos de América Latina se dejan. Las esperanzas cifradas en López Obrador, en Fernández, plantean otro horizonte y formas de resistencia ya que, en una esfera centrada en América del Sur, ahora se retoma la dimensión latinoamericana, como una proyección a los propios Estados Unidos por la presencia demográfica creciente del mundo latino allá. Creo que se vuelve a adquirir la perspectiva de lo latinoamericano en un horizonte muy incierto, porque esto está violentamente vinculado con la profundización de contradicciones de profundo alcance, por un lado tenemos la consolidación de una alianza chino-rusa que se proyecta sobre la constitución de la isla euro-asiática, que fue la pesadilla de la geopolítica angloamericana desde hace 200 años, con importantes aliados en el seno de la intimidad del imperio.

--Europa tampoco se deja. El desafío de las energías alternativas, ¿cómo juega esto?

--Al interior de la Europa continental se tienen incidencias cada vez más significativas en torno a la viabilidad y el peso del polo de atracción que tendría por ejemplo la nueva Ruta de la seda, el peso que tendría otro eje de articulación energética, muchísimo más barato, competitivo y seguro que el planteamiento, no solamente oneroso y logísticamente pesado que implica la vinculación a través del eje norteamericano; sino que además, una posibilidad norteamericana está cada vez más minada por el hecho de que el horizonte de fracking se desmorona. Los costos son mayores que los rendimientos, inclusive en términos energéticos y no solo financieros. Además, los ciclos de vida de los pozos habilitados con fracking son muy cortos, dos o tres años. Aquí, en el caso de Vaca Muerta, pueden ser un poquito más, pero en última instancia son, en el largo plazo, inviables. La desesperación que esto provoca abre la urgencia de asegurar una estrategia distinta de seguridad energética, como la reforma energética en Méjico, la privatización de PEMEX, la oposición a que López Obrador pueda tener su propio esquema de refinación interno y de autoabastecimiento interno de energía, para que siga dependiendo de las refinerías del sur de los Estados Unidos, sobre todo de Texas. Y dejar el tema del fracking, inclusive con la utilización del agua, con las posturas de guerra del agua, al norte desértico de Méjico, para garantizar la espera de incluirse a los Estados Unidos. Eso no es suficiente, entonces necesitan las reservas enormes de la franja del Orinoco y por eso las presiones apresuradas para conquistar militarmente Venezuela. Habrá que ver si lo logran.

--Todo esto hace a un aceleramiento de las políticas de intervención.

--Y a esto se suma el deterioro muy acelerado del rol monopólico del dólar sobre la transaccionalidad, la liquidez, el crédito a nivel mundial. Cada vez son mayores las transacciones que se están haciendo fuera del dólar, inclusive en el campo energético, del petróleo que había sido su coto de caza desde la alianza saudita de los años 70’. Cada vez es más importante el rol que tienen alternativas como el oro,- reactivando un viejo fetiche de los metales preciosos- en lo que tiene que ver con los temas de atesoramiento y especulación. Sin mencionar el impulso que dan los mismos círculos anglo americanos encubiertos al tema de las criptomonedas, en el marco de una nueva construcción reciente muy eficaz en la esfera especulativa, que se da desde las bitcoins o criptomonedas con los offshore, con el shadow banking, con los presupuestos ocultos de los grandes países industralizados en gran medida en el campo militar y la comunidad de inteligencia. Y la constitución de un esquema paralelo de pagos, de elusión y evasión de impuestos, de dineros sucios que está acompañando este proceso de degeneración moral acelerada del imperio.

--¿Esta degradación es producto de una crisis sistémica?

--Es una crisis catastrófica. Otro eje explicativo directamente articulado a éste que está viviendo la hegemonía norteamericana, y que está detrás de la apresurada y desesperada intervención en Bolivia, tiene que ver con el control de los recursos naturales. Hablamos del petróleo en Méjico, Venezuela; el tema del oro en Venezuela y Ecuador, y el caso del litio que se vuelve fundamental. Es estratégico para tener un punto de control, un cuello de botella en la cadena de valor aguas arriba, en el desafío gigantesco que implica la brutal delantera del 5G que tiene China. Como eso es indetenible, la movida de los Estados Unidos es cortarle el paso en el tema de las baterías, que apunta a entorpecer la capacidad que tenga China de desplegar estas tecnologías, que no solo vuelve obsoletas a todas las tecnologías anteriores en un efecto dominó que, más allá de los celulares y de las computadoras comprende a muchísimas otras gamas. Tiene un efecto multiplicador verdaderamente cataclísmico, porque además es mucho más barata, y entonces necesitan generar elementos y mecanismos que puedan reforzar la capacidad de control de las grandes trasnacionales norteamericanas. Estamos viendo que en ese apresuramiento ni siquiera cuidan las formas; en el golpe de estado que dieron contra Dilma o contra Lugo o Zelaya, había una charada al menos de cuidar las formas institucionales para poder contar una narrativa mínimamente potable al respecto, que justifique sus acciones en el marco de toda su hipocresía de la democracia y de los derechos humanos, de la lucha contra la corrupción, contra las drogas, etc. Una parafernalia y liturgia que intentan sostener cada vez con menor eficacia.

--Por eso el grado exorbitado de esta escalada que no cesa en Bolivia.

--En el caso de Bolivia el tema es cínicamente desembozado. Estamos hablando probablemente de un nuevo ciclo en el que las viejas dictaduras gorilas al amparo de la Doctrina de Seguridad Nacional de los años 60’, 70’ y con sus respectivos Bordaberrys van a volver a estar de moda en América Latina. Tendremos un proceso de rápido acomodo de parte de importantes sectores fascistoides de la derecha, que intentan reciclarse ante el desmoronamiento del referente que intentaban sostener en torno a las instituciones democráticas. Éstas habían sido el marco de referencia en el que habían logrado domesticar la disputa social en las ultimas décadas en el continente. Ahora creo que, lastimosamente, están intentando una agenda abiertamente de desinstitucionalización que acompañe las necesidades de provocar, a través probablemente de un nuevo ciclo de deuda externa forzada y artificial que se hace, en paralelo con lo que pasó a finales de los años 70’, mediante tasas de interés internacionales bajas como ahora, lograr forzar por métodos mafiosos un endeudamiento innecesario tanto del sector público como privado, y una vez que estemos con la soga al pescuezo, provocar una suba de las tasas de interés en la Reserva Federal para volver inviables esos préstamos y entrar en un ciclo de “endeudarse para pagar la deuda” que nos secuestre nuestra naturaleza, en esa lógica desesperada de obtener un excedente de divisas abaratando nuestra fuerza de trabajo, en una carrera hacia el Fondo en el que a codazos limpios nos destrozamos entre hermanos.

-- Es una situación de extrema gravedad la que describes. La Patria Grande ante inmensos desafíos.

--El horizonte es muy complejo, pero ojalá los pueblos de América Latina estemos a la altura para replantearnos la urgencia de la integración de la Patria Grande con métodos mas eficaces que rompan el molde de la ortodoxia, y ahí yo creo que los economistas heterodoxos tenemos un desafío, que nos permita superar el marco de aceptación de la ortodoxia y proponer, con imaginación y creatividad, soluciones concretas a los problemas concretos que tienen nuestros pueblos. En el caso de Argentina, creo que es una emboscada la que recibe el presidente Fernández, y es muy indicativa de la situación que abordamos. De ahí mi preocupación, ya que si no logra remontar la trampa que le han dejado, la herencia, creo que va a verse acorralado en una administración de la crisis que va a dejar frustrados los deseos y las aspiraciones, no solamente de los argentinos, sino del resto de sus hermanos latinoamericanos.

 

Pedro Páez Pérez nació en Quito, Ecuador. Es PhD y MSc. en Economía por la Universidad de Texas. MSc. en Desarrollo y Políticas Públicas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y Profesor de Economía de la Universidad Central del Ecuador. Superintendente de Control del Poder de Mercado (2012-2017), Ministro de Coordinación de la Política Económica (2007-2008), Representante Plenipotenciario del Presidente de la República para las Negociaciones de la Nueva Arquitectura Financiera y Presidente de la Comisión Técnica Presidencial del Banco del Sur (2007-2011) y Viceministro de Finanzas (2006). Miembro de la Comisión Stiglitz de la Asamblea General Extraordinaria de Naciones Unidas sobre la Crisis Financiera (2008-2009), de la Comisión de Expertos de la Presidencia del G20 (2011), de la Comisión de Expertos de Financiamiento Innovador sobre Temas Ambientales de UNED-G20, (2016-2017) y de la Comisión de Expertos en Financiamiento para el Desarrollo de la UNCTAD (2015-presente). Miembro de los Comités Científicos de la Cátedra Bernard Maris (UNESCO) y de la Asociación Latinoamericana de la Pequeña y Mediana Empresa (ALAMPYMES). Miembro Fundador de Global University for Sustainability, de la Asociación del Pensamiento Económico Latinoamericano (APEL) y del Consenso de Barcelona.

Sergio Rodríguez Gelfenstein: Argentina y México, camino de esperanza. Entrevista de Raúl Rojas

 

Transformar Argentina dialogó con Sergio Rodríguez Gelfenstein, consultor y analista internacional venezolano, Licenciado en Estudios Internacionales y Magister en Relaciones Internacionales por la Universidad Central de Venezuela. Doctor en Estudios Políticos de la Universidad de los Andes. Mérida. Venezuela. En sus numerosos escritos publicados en revistas de Puerto Rico, Bolivia, Perú, Brasil, Venezuela, México, Argentina y España y en periódicos y páginas de Internet se ha explayado sobre el proceso de guerra y paz en Colombia, los nuevos emergentes en el plano internacional, las guerras comerciales en marcha, la Revolución Bolivariana en desarrollo en su patria Venezuela. Es autor de "Y cuando Fidel no esté?", "Plan Colombia, globalización e intereses hegemónicos de Estados Unidos en América Latina", "Puerto Rico, un caso de colonialismo en un mundo global", "Se ha prendido la hierba en todo el continente. Relatos de Nuestra América", "El tiempo de los intentos. De la crisis mundial a la cumbre de la CELAC", "La balanza de poder, las razones del equilibrio del sistema internacional". "Colombia, pintando adioses a la guerra". "La controversia entre Bolívar e Irvine. El nacimiento de Venezuela como actor internacional" . Investigador-docente invitado de la Universidad de Shanghái. China, ha profundizado en sus estudios sobre Asia y China en particular. De visita en Buenos Aires para presentar su última obra "China en el siglo XXI, el despertar de un Gigante". el pasado 14 de noviembre de 2019, fue entrevistado por Raúl Rojas.

¿Cómo evalúas la situación actual de nuestra región como experiencias individuales y de conjunto, frente a los nuevos escenarios mundiales?

-Está emergiendo una nueva situación en América Latina. Pareciera que se produce un tope en los procesos neoliberales y que los pueblos van tomando conciencia de las consecuencias de estos procesos. Si aplicáramos el principio de la física de que a toda acción corresponde una reacción podríamos entender, creo yo que más que por la teoría de los ciclos, que frente a unos quince años de gobiernos progresistas, con distintas intensidades y dificultades en la integración en un bloque, que sin dudas es nuestra única posibilidad de integrarnos al mundo. Ni siquiera Brasil tiene posibilidad de integrarse solo al mundo. Estos gobiernos generaron una reacción. Y Estados Unidos tiene muy poco que mostrar a nivel global, cuando ha recibido un golpe muy duro frente a China y frente a Rusia, en Asia, en África, incluso la inserción de China en Europa. Las contradicciones que produce relacionarse o no con Rusia, por parte de los países europeos, esto genera contradicciones que los EEUU no han podidio resolver. EEUU para ir hacia el mundo, necesita tener tranquilo el patio trasero. Necesita tenerlo cercano a sus políticas, sus objetivos y ha volcado todo su esfuerzo para tratar de contener a los movimientos sociales, populares, que en América Latina han llegado a ser gobierno. Con Macri ya lo estaban logrando aquí. Junto a los otros procesos de reversión como en Brasil, en Ecuador y en otros países.

Por estos días asistimos con mucha tristeza y preocupación a la situación de renuncia y exilio de Evo Morales por el golpe en Bolivia, justo a pocos días de asumir nuestro nuevo gobierno. ¿Qúe vías posibles de salida ves ahí?

--A pesar de todo lo que estamos viviendo, veo positiva una posible alianza entre Argentina y México, que resista los embates imperiales y que sea una base sobre la cual los pueblos de América Latina puedan nuevamente concretar mecanismos de integración o por lo menos de concertación política, si ambas naciones pueden lograr integrarse es un gran camino de esperanza. Salvar a Evo, como lo han hecho entre López Obrador y Alberto Fernández es un logro y no menor. Allí se podría estar construyendo la base del cambio para el futuro de nuestros pueblos. A esto se suma que en Venezuela seguimos resistiendo. Tenemos anunciado el decimoquinto golpe de estado de este año, con nuestra gente en la calle, las fuerzas armadas movilizadas y el pueblo organizado militarmente: son cuatro millones de soldados armados. Eso es lo que tendrán que derrotar. Hay información de mercenarios paramilitares colombianos, peruanos y de otras nacionalidades. Tienen orden de generar, con muertes, un impacto grande, que los medios de comunicación transformarían en una insubordinación que así presentada sería apoyada desde el exterior.

¿Unas palabras que quieras agregar?

---Que en Argentina me siento como en casa, ya que compartimos muchos puntos de vista con tantos compañeros, lo que nos hace sentir que la lucha no es solo propia, sino de la Patria Grande. Que hay compañeras y compañeros que se están enfrentando al neoliberalismo, que quieren seguir construyendo la Patria Grande, a pesar de todos los obstáculos. Confíen en Venezuela, que va a resistir.

"Estados Unidos ha recibido un golpe muy duro frente a China y frente a Rusia, necesita ordenar el patio trasero"