Feminismo y Maradonismo, ¿son compatibles? PASEN Y VEAN ESTA NOTA DEL COLECTIVO FEMINISTA MARCHA, ANTES DE SU FALLECIMIENTO, EN EL DÍA DEL CUMPLEAÑOS DEL DIEGO.

Maradonianas feministas ¿Por qué queremos tanto al Diego si somos feministas? Por Nadia Fink, Lisbeth Montaña y Camila Parodi

(Marcha.org/30 OCTUBRE, PINCELADAS) Hoy Diego Armando Maradona cumple 60 años y, en este humilde homenaje, lo saludamos desde nuestros feminismos populares y maradonianos. Esta será la primera -y última- nota en la que daremos explicaciones sobre nuestros sentimientos y elecciones. Para nosotras, el feminismo es mucho más que una causa por la lucha de derechos específicos. Para nosotras, el feminismo es un modo de mirar, amar, disfrutar y habitar nuestras vidas. Y nuestras vidas no son más que permanentes contradicciones, por eso, en las siguientes palabras, dedicamos unas reflexiones a esos sentimientos, elecciones y contradicciones para reforzar lo que somos: feministas, populares y maradonianas.

Tenemos memoria y no olvidamos la violencia que ha ejercido contra muchas mujeres, lo tenemos claro y sabemos que es parte de la sociedad y el futuro por el que luchamos: que ser macho no signifique tener privilegios ni ejercer violencia alguna contra el cuerpo de las mujeres. Que ser macho no sea cuestión de poderes ni de fuerzas físicas. Pero en medio de tanto ruido ahogando la voz de las y los pobres, no nos olvidamos de que el Diego y su fútbol siempre apuntaron hacia el sur. Desde su nacimiento estuvo marcado con esta estrella y siempre supo bien de dónde vino y hacia dónde quería apuntar: salió del barro y nunca olvidó su origen, la conciencia de clase la forjó en los lugares donde perfeccionó su arte con la pelota y con los más olvidados convirtió al fútbol en el escenario para hacer visible lo invisible. Si hablamos de Diego, hablamos de pueblo, ese que siempre lo acompañó, no solo por sus jugadas, sino porque los barrios humildes se sentían representados en su rebeldía y en sus decisiones.

Fue, también, capaz de darle la espalda a ese fútbol de maquila, como en el momento en el que se fue de Barcelona para darle la gloria a un equipo del sur de Italia, al enorme Nápoli, y quitarle la hegemonía a los ricos del norte, a la poderosa Juventus de Platini, al poderoso Milan de Berlusconi; el Diego le plantó cara a los más poderosos y proyectó su voz desde lo colectivo. Se reveló contra la maquinaria y la multinacional de la FIFA y la Conmebol porque no aceptaba el juego de los poderosos y prefirió poner su posición política por delante. El costo fue alto: fueron esos mismos poderosos quienes le cortaron las piernas en el Mundial del ´94, y sufrimos todas y todos. Sin embargo, el Diego no aprendió la lección y su desobediencia fue plantarse ante el bloqueo contra Cuba, apoyar la revolución Bolivariana en Venezuela, jugar fútbol con Evo y apoyar la paz en Colombia, siempre cuando las voces sonaban tibias.

Desde hace unos años a esta parte, además, para los jugadores multimillonarios participar de la Selección muchas veces no es una prioridad. Hay demasiados intereses en juegos para abandonar partidos en sus clubes. Y ahí vuelve el Diego en una imagen de Italia 90: llorando ante las cámaras la derrota de un Mundial que jugó aun físicamente a medias. Pero las autoras de esta nota no somos las únicas que salimos del clóset en nuestro amor por Maradona. Por eso sumamos otras voces que nos ayudan a mirar, a poner las contradicciones sobre la mesa, a no borrar nuestro pasado, nuestra crianza, y nuestras pasiones, que poco caben en un puñado de palabras.

"Me es inconcebible pensar el mundo sin Maradona como me es inconcebible pensar al mundo sin el feminismo"

Mónica Santino es ex jugadora de fútbol, parte de La Nuestra, de la Villa 31. Y nos dice: “No sé por qué hay que explicar permanentemente por qué se ama a alguien. Se ama a alguien por lo que hace, por lo que significa. Y todo lo que significa trascendió la cancha de fútbol y el campo de juego porque fue una persona capaz de transmitir un nivel de emoción pocas veces visto. El fútbol genera eso, hace eso, logra que te abraces con alguien que no conocés cuando tu equipo hace un gol. El fútbol hace que llores profundamente, que tengas una alegría a veces inconcebible o desmesurada. Y Maradona es fútbol y Maradona es todo eso. Maradona es una persona que nunca se olvida de dónde viene, cuál es su origen y del que está orgulloso. Eso es un punto de cercanía con un movimiento social como el feminismo, que desea transformar el mundo. Y Maradona, a su manera, y algunas veces machista, también, intenta transformar al mundo. Entonces, tenemos más puntos en común que desuniones y después, claro que están las contradicciones pero hacen parte de la vida y el juego mismo.

Me es inconcebible pensar el mundo sin Maradona como me es inconcebible pensar al mundo sin el feminismo.Entonces poner en contradicción una cosa con la otra, como que si sos feminista no podés querer a Maradona, no es el feminismo que me gusta ni del que quiero participar. Tampoco es el feminismo como herramienta que utilizo para transformar la vida propia y de quienes me rodean: simplemente, un mundo más justo donde no haya oprimidos ni oprimidas. Y Maradona tiene mucho de eso. Soy maradoniana, soy feminista, soy lesbiana, soy porteña y amo al país entero. Soy peronista y detesté los 10 años de menemismo. Soy todo eso como nos pasa a la mayoría de nosotres: un mar de contradicciones que nos hace estar vivas, nunca para comer, dormir y mirar la tele, sino para arder y cambiarlo todo como Diego lo hizo en todos sus años de jugador y hoy lo hace cumpliendo 60 años”.

¿Ser feminista es tener que borrar nuestras historias, los recorridos, eso que alguna vez nos hizo vibrar de emoción?

Ro Ferrer es comunicadora, ilustradora e historietista y suma su mirada: “Quién sería yo sin el puño en alto del Diego, el llanto desconsolado, la construcción de una mística de equipo y pueblo… sin el corazón acelerado cuando los músculos de sus gambas se tensaban en ese instante en el que su pie tocaba la redonda y empezaban a bailar… Hizo que yo amara el fútbol. Y no es Dios, es un hombre que además de gloria, tuvo y tiene miserias; que nació parte de esta cultura de mierda que te levanta y aplasta con la misma fuerza, que le enseña a los varones que nosotras somos su “propiedad privada”, que tienen todos los privilegios y escasas responsabilidades más que las pautadas desde los espacios de poder.

Es oro, y también es barro

Ayelén Pujol es periodista deportiva y juega a la pelota. Desde ahí nos dice: “A mí me interpela su fútbol, obviamente, y que siempre está del lado de los oprimidos. Cuando lo veía jugar y hablar, soñaba ser como él: romperla en la cancha, ilusionarme con pegarle así de zurda, y después salir y decir las cosas que decía. Es un creador, nos invitaba a pensar mundos nuevos y más justos posibles a través del fútbol. Es oro y también barro, claro”. Y en este recorrido encontramos un escrito que nos interpeló y que nos disparó las ganas de seguir pensando.

Por eso la sumamos a Maia Moreira, del departamento de Género del Club Lanús (del que es hincha) con su nota Maradoneana y feminista: el orden de los factores no altera el producto, en el portal “La pelota siempre al Diez”, donde nos dice, entre otras cosas: “Hay tantos feminismos como feministas, por eso a mí me gusta definir el feminismo que habito desde algunas cuestiones que considero fundamentales. Una de ellas es derribar ese axioma que marca absurdamente la antinomia de ser feminista y maradoneana. (…) Como tantas otras construyo mi vida en torno a mis gustos. Me encanta ser feliz pensando que – como aprendí de El Diego y el feminismo – esa existencia se cruza con los sentires de miles de compañeras que también desean una realidad mejor y más justa: un mundo más igualitario. Para mí, la militancia feminista tiene muchísimo que ver con ese espíritu de equipo que yo veo en Diego siempre latente, aún con el paso del tiempo.

Creo que Maradona está siempre presente en esa mezcla que amalgama lo popular y lo académico y que, no casualmente, a muchas nos encontró con la excusa perfecta: el fútbol. Excusa que también usamos como herramienta para hacer que ese mundo, donde tengamos igualdad de derechos, llegue a ser realidad. No quiero como feminista que nos olvidemos de dónde venimos, quiero que nos sepamos y aceptemos diferentes, que nos duela lo injusto, que juguemos en equipo.

Y siento desde lo más genuino que Diego es, aún con sus fallas – como yo lo soy con todas las mías -, un poco eso. Pelusa habla desde su origen de barro, aceptó su nuevo mundo pero nunca jamás dejó de cuestionarlo cuando lo creyó injusto. Y siempre – ojalá eternamente – arma equipo y nos regala alegrías. Diego es encuentro, es la nada y la gloria que nos cantó Patricio Rey, es pueblo”. Y nos vamos, sin dejar de desearle feliz cumpleaños al tipo por el que rezamos o prendimos velas o cumplimos nuestros rituales cuando su vida se esfumaba y miles de personas lloraban y esperaban en todos lados.

Nos vamos y nos seguimos pensando y cuestionando: nos equivocamos, y a veces pagamos y a veces no. Un poco como él mismo, que se hace cargo de los errores. Y compartimos estas ideas porque nuestro feminismo se construye en el barro y en la contradicción; en la colectividad y en la celebración; en el llanto y en el dolor cotidiano por la injusticia. Lo queremos cambiar todos los días y, mientras tanto, gritamos gol y nos abrazamos.

Evita inmortal a 101 años de su nacimiento sigue alumbrando el camino de la patria justa. Ícono del peronismo, emblema de una época, es uno de los pocos significantes de un cambio profundo vivido por las estructuras sociales de la Argentina que fue aceptado, al pasar el tiempo por cada vez más vastos sectores que fueron refractarios en su momento. Forma parte, aun persistiendo sectores críticos hacia el fenómeno del peronismo, del patrimonio cultural de los argentinos, no solo de los sectores populares.

Eva les propone a las mujeres la misión de ser las que alumbren la conciencia nacional. "Estando el pueblo alerta somos invencibles".

Los Dos Papas, un duelo entre dos mundos. Por Julio Fernández Baraibar

 

Acabo de ver Los Dos Papas. Es una muy buena película. Pero partamos de que es una película. Es decir, no es un documental, un ensayo o un libro de historia, sino una obra de ficción. Antes que nada y desde una perspectiva exclusivamente artística es una especie de desafío actoral entre dos enormes intérpretes, como son Anthony Hopkins y Jonathan Pryce.

La película podría ser tranquilamente una obra teatral, un duelo ideológico, humano y religioso entre dos personalidades muy distintas, entre dos figuras que representan dos visiones del mundo, una europea y la otra latinoamericana. ¿Hay inexactitudes históricas? Sí, varias. Pero, personalmente, creo que no inciden en el balance claramente positivo que el filme genera en un espectador argentino.

La trascendencia política y religiosa de nuestro compatriota Jorge Bergoglio, el papel que ha decidido jugar en el mundo contemporáneo y la crisis en que se encontraba -y quizás aún se encuentra- la Iglesia están claramente descriptas en la película que está dirigida al gran público.

Es una película obviamente apologética y está bien que así lo sea. El director Fernando Meirelles, un brasileño, es decir, un hombre del país que contribuyó decididamente a poner al padre Jorge en el sillón de San Pedro, ha logrado un excelente filme, bello, con diálogos notables por su agudeza, inteligencia y sentido del humor y donde, obviamente, las bellezas de Roma y del Vaticano dan grandiosidad al drama histórico que ahí se desarrolla. Y, para terminar, es una película para que los argentinos nos sintamos orgullosos, cosa que en general es bastante fácil, pero que con los huracanes que ha desatado el padre Jorge se ha dificultado.

"Que Dios les perdone lo que acaban de hacer" dice el cardenal en el momento en que el Colegio Cardenalicio lo unge obispo de Roma.

Que Dios nos perdone a los argentinos por no dimensionar la trascendencia de este compatriota, dice este redomado no creyente.

Buenos Aires 26 de diciembre de 2019

EL GUASÓN DE LA POSVERDAD. Por Marcelo Cabeza

 La cultura globalizada en la que vivimos, tal vez empezó con el origen mismo de las civilizaciones. En tanto comerciaron, se visitaron, intercambiaron desde siempre mujeres, hombres, objetos, comida, conocimientos, se mezclaron los pueblos; lucharon, compartieron, se aliaron y se combatieron, mezclaron sus culturas con sus diferentes formas de ver, pensar y sentir. Hoy tratamos de aprender a aceptar, respetar y hasta compartir esas diferencias como forma de avance civilizatorio. Pero cuesta, y existen poderes a los que les conviene asentarse en el odio montado en la desigualdad que se profundiza. El mundo en guerra permanente y la lucha por la subsistencia, hacen a una vida precaria aun en los niveles medios o de aceptables ingresos: nadie está seguro en el capitalismo financiarizado global que destruye empleo. El otro es una amenaza potencial.

En este rumbo, fue el siglo veinte el Cambalache perfecto, planificado para exportación Made in USA en forma de huellas, sentidos y contenidos que, enlatados por la industria de la imagen y el sonido llamada Hollywood, presentó una versión maniquea de la historia mundial y de la vida, que fue matriz cultural de vastas clases medias globalizadas en sus hábitos, creencias y consumos. Don Dinero y el comercio de las multinacionales crearon el marketing que viraliza en formato homogéneo, el consumo masificado. Este es el escenario dado frente al cual, luchar, solo puede significar adoptar una postura. Lo primero, es saber de su existencia. Su consecuencia es el consumismo como lugar del deseo y objeto de la vida, una forma de satisfacción posible, alternativa al malestar de la cultura. Consumo, luego existo.

Van quedando de lado en este horizonte mediático globalizado, valores humanos como la felicidad que no cotiza en Bolsa, desplazada a un segundo plano en el discurso circulante. La estructura elemental de lo humano, basada en el amor, va quedando reducida a la farandulización multiplicada en las pantallas, a la superficialidad de los contactos efímeros del romance mediático del día que será reemplazado por otro al día siguiente. Infinitos vaivenes de los cuerpos de deseo, se agitan en un largo after electrónico sucedáneo del amor de otros siglos.

Un mundo de pantallas mediáticas que reproduce una fantasía, algo bastante parecido a la mentira. Hace rato que la verdad ha muerto. Así, las mayorías que viven afuera de ese mundo, en lo que podríamos llamar realidad, luchan en desventaja contra la proyección de la frustración transformada en éxito -aparente- de dicho modelo. Aparece el "penar de más" lacaniano -¿es inevitable sufrir tanto?- que emerge en la cultura anestesiada anestesiante: es el precio de "bancar" a la civilización del consumo, de sostenerla como cruz. Capitalismo que le dicen, con su sufrimiento maximizado que incluye saber, aun mirando para otro lado, que lo acumulado en los ricos es lo que falta en los pobres, que cada vez son más, y que, a la larga o a la corta, estallan mostrando que el sistema no funciona. Y eso a esta altura no es ideología sino simple constatación verificable. Hay pobreza también en los países llamados ricos.

El Guasón -Joker, nombre original de la película de la Warner, EE.UU., 2019, con Joaquín Phoenix como intérprete principal- entre tantos aspectos destacables que sobrepasan los del comic original, denuncia la mentira. Debajo del horror de un mundo awful,- en castellano: horrible, espantoso-, palabra horrible que aparece muchas veces en la peli, en ese ese trhiller de hondo contenido dramático que el director propone, emerge esa denuncia. "Nadie me ve", dice de la situación padecida desde niño, Happy -tal como lo llama su madre arrasadora, que lo introduce en la psicosis. Él se da cuenta un día en carne propia de que en su programa favorito de chistes, basado en la vertiente actoral que pretende cultivar , en ese gran éxito de audiencia en Ciudad Gótica, se hace un circo cualquiera con tal de vender, de tener rating. Se apela a la burla sin importar nada. Lo humano no cuenta. Visto así, la pantalla encubre que la única verdad es el negocio, en este caso la risa del televidente. Porque es el dinero el bien supremo en esa ciudad de la opulencia de los ricos, donde conviven masas de pobres cercadas por una invasión de ratas. En esa lógica Arthur, el personaje, resulta un perdedor que jamás ha de "llegar", vislumbra en su delirio trágico que no puede ganar dinero y que tal vez solo en su propia muerte podría hallar una forma de obtenerlo.

Afuera en la calle, la sociedad estalla en descontento contra los ricos. Tal vez una metáfora de esta época llamada de la posverdad, una forma mediática de vivir este tiempo que evidencia que, una vez adentrados como civilización en el bosque de mentiras, ya casi no hay espacio para la verdad. Solo el grito colectivo, las ciudades incendiadas, la protesta y la angustia constante, reflejan una verdad que clama al cielo por la naturaleza cruel del sistema opresor que significan las ciudades hacinadas y las vidas globalizadas en modo inhumano. Eso sí, se nos propone un mundo con mucha tecnología fascinante. Mucho objeto de placer para el que puede comprarlos.

Por suerte existen el barrio, la familia, los amigos, la camiseta, los ídolos y el club de los amores que son goles, los clubes y lugares de encuentro, vecinales, sindicatos, los grupos de teatro, nuestras músicas, las artes urbanas y rurales que nos devuelven identidad, las raíces, la ciencia, los ámbitos en los que las producciones del alma y la inteligencia humanas se expanden y comparten solidariamente porque lo que importa somos todos nosotros. Y las militancias. Lugares entrañables que permiten a los individuos que insisten en ser sujetos de la historia, resistirse a ser empaquetados y frizados como hamburguesas de plástico. Y así lograr que el amor venza. Se refugia allí mucha verdad con diversidad de matices y de ópticas, y para los que creemos en ella, no dudamos que ha de triunfar una y otra vez. Con lucha -porque sin ella nada se consigue-, en rachas buenas y malas, en parte y no en todo, pero avanti. Sabiendo que el desafío es cambiar un sistema que dice de sí mismo que está bien así porque no hay otra cosa, porque no hay nada que se pueda hacer para cambiarlo, como si fuera algo surgido porque sí o de la nada y no como lo es, una situación en la que unos poderes se las ingenian para imponerse, sostenerse y crecer, a costa de las mayorías pauperizdas, expulsadas de la fiesta, los descartados de los que habla el Papa. Y no es broma de payasos.

El frenesí del desborde que estalla

#Alberto con Dolina. Sobre esperanzas y certezas. La reformulación del contrato social.

Alberto Fernández, Dolina y Barton

Propuesta de cultura y deporte para un proyecto nacional. Documento colectivo

 

5 septiembre, 2019

“Sin el deporte y la cultura los pueblos no llegan jamás a tener un alma perfeccionada.” Juan Domingo Perón

La cultura y el deporte son, sin duda, esenciales para la creatividad, el disfrute de la vida y su trascendencia. Las comunidades y naciones son tan exitosas como sus logros culturales y deportivos. Por sus características, el arte y el deporte requieren de un proyecto nacional, un proyecto de país, inclusivo, justo y autónomo. Somos conscientes que en la hora por venir, la cultura y el deporte serán reparadores, en un país arrasado por la voracidad del neoliberalismo y las minorías egoístas que lo sostienen. El viejo lema latino mens sana in corpore sano adquiere hoy una renovada significación, con niveles de pobreza y de exclusión como en las peores horas de nuestra historia. Muchos de nuestros deportistas y artistas solo encuentran en la emigración la única manera de concretar sus sueños y su destino. Pero solo la celeste y blanca les es y será propia. No alcanza “ser los mejores” si solo podemos serlo alejándonos de nuestra Patria, nuestras familias y nuestros amigos. Queremos crear y jugar de locales y comprendemos que podemos aportar mucho en la reconstrucción de nuestro tejido social maltratado, hoy en riesgo terminal. Los ámbitos de creación y juego colectivo son una opción formativa a los riesgos de marginalidad y disolución que, con la miseria, el desempleo, la precarización y la droga, amenazan a nuestros jóvenes. Proponemos una inmediata puesta en marcha y valor de políticas culturales y deportivas en el país que emprenderá la recuperación nacional. No nos conforma recordar a los grandes cracks o estrellas solo como excepción y no como expresión de un potencial colectivo. Soñamos con ese héroe grupal que es un club, una filmación, un equipo de fútbol de barrio, una editorial independiente, un campeonato de ajedrez juvenil, una peña musical, unas chicas jugando al fútbol o al hockey, una obra teatral, una regata, un centro cultural municipal o barrial y todos los ámbitos y expresiones de la solidaridad grupal y social que da sentido a la amistad y a la vida. Este ha sido siempre un rasgo distintivo del pueblo argentino. Sólo así se multiplicarán los nuevos campeones que la Argentina bien sabe producir cuando existe un Estado solidario que reconoce e impulsa el alto rendimiento del proyecto colectivo. Por eso, deportistas y artistas, en esta coyuntura, jugamos juntos en el común equipo de la Argentina que busca salir definitivamente del atraso, la pobreza y la dependencia. Miramos hacia el pasado y recordamos sonriendo las multitudinarias experiencias de los torneos Evita, del nuevo cine argentino o de Teatro Abierto. Un joven jugando o creando es una semilla para el futuro de la Argentina. Queremos fertilizar ese futuro con el estímulo a un talento que sabemos está y se dispara masivamente cuando el Estado no mira para otro lado. Reivindicamos a nuestros ídolos del deporte y nuestros talentos del arte. Sus logros y trascendencia nos animan a pensar en ellos como ejemplos de lo que podemos ser y no solo como estrellas inalcanzables. No hay goles suficientes en un país que pierde por goleada ante el FMI y los bancos extranjeros. No hay Oscar que valga en una Argentina dónde la gente no puede permitirse una salida al cine con sus hijos. No hay campeones del mundo que valgan cuando nos tiran la toalla por ser el país con mayor riesgo económico. No hay Borges ni Marechal, ni valores literarios que surjan con una actividad que ha perdido más de la mitad del mercado y ve cerrar librerías y editoriales. ¿Qué moda podemos diseñar cuando cierran las Pymes textiles? ¿Qué meta es posible alcanzar cuando solo encabezamos el ranking de inflación? ¿Qué vamos a aplaudir cuando nuestros talentos musicales no se escuchan en las radios que suenan en otras lenguas? ¿Qué maratón correr si nuestros jóvenes no alcanzan ni siquiera a una alimentación digna? Creemos que es posible recuperar la Argentina para que juguemos todos. Solo un proyecto nacional, popular y democrático puede valorar la cultura y el deporte dándoles la jerarquía que merecen en la estructura del Estado nacional, provincial y municipal. No será un gasto sino la mejor inversión para el alma y el cuerpo maltratado de nuestra comunidad. Por ello, referentes de ambos campos, la cultura y el deporte, nos convocamos en la actual encrucijada que definirá nuestro futuro y apoyamos la fórmula de Alberto y Cristina y de los candidatos del Frente de Todos. Lo hacemos abrazando un proyecto de país en el que se pueda expresar, sin exclusiones, nuestro gran potencial creativo y nuestras grandes tradiciones y valores.

 

Marcela “Tigresa” Acuña (boxeadora, campeona mundial), Jorge Alemán (psicoanalista, escritor), Gabriel Arbós (director cinematográfico), Eduardo Álvarez Tuñon (juez y escritor), Moro Angelheri (Actriz),Alejandro Areal Velez (cineasta),Leandro Ávalos Blacha (actor), Miguel Ávila (librero), Oscar Azar (abogado, Asociación de Productores y Realizadores Independientes), Daniela Bambill (Pta. Instituto Independencia), Alberto Banegas (actor), Víctor Bassuk (productor cinematográfico), Cayetano Bellomio (Ex Presidente de Federación Sudamericana de Medicina del Deporte), Araceli Bellota (historiadora),Raúl Gerardo Bittel (Presidente de la Confederación Chaqueña de Deportes), Alejandra Blanco (ex Sub Secretaria de Cultura de la Nación), Jessica Bopp (Boxeadora, campeona mundial), Atilio Borón (escritor, ensayista), Fernando Brenner (periodista), Hernán Brienza (escritor), Stella Calloni (periodista y escritora), Carlos Carminatti (actor), Moria Casán, José Luis Casares (SADOP Nacional), María Casiraghi (poeta), Pascual Conditto (distribuidor cinematográfico), Javier Conte (Vela, medalla bronce, Sidney 2000; ex Subsec. deporte de la Nación), Ignacio Copani (cantor, compositor), Jorge Coscia (ex Secretario de Cultura de la Nación, cineasta y escritor), Antonella Costa (actriz), Matías Dalla Fontana (rugbier, Puma), Hugo del Carril (h) (Srio.Gral. UAAV), Juan Destéfano (ex Presidente de Racing), Diego de Luca (Artista gráfico, Frente Cultural Peronista), Julieta Díaz (actriz) Roberto Digón (ex vicepte. Boca Juniors, diputado nacional MC, dirigente sindical), Marcelo Domínguez (Boxeador, campeón mundial), Aldo Duzdevich (escritor y periodista), Rodolfo Edwards (escritor), Julio Eggimann (diputado de Santa Fe), Juan Falú (músico, folklorista), Marián Farías Gómez (cantante), Claudia Giaccone (diputada provincial Santa Fe), Sandra Gugliotta (directora de cine), Sabrina Farji (directora de cine), Carlos A. Fernández (Ex Secretario de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires), Guillermo Fernández (cantante, compositor), Julio Fernández Baraibar (escritor, periodista), Ubaldo Fillol (futbolista, Campeón del Mundo 1978), María Fiorentino (actriz),Alberto Fonollosa (Consejero del COA), Oscar Frenkel (director de cine), Fernando Galmarini (ex Secretario de Deportes de la Nación), Martín Galmarini (futbolista, Tigre), Eva Gatica (Dirigente femenina de la Federación Argentina de Box), Alberto Girondo (periodista),Alejandro Glaria (futbolista, Banfield), Rubén Glaria (futbolista mundialista, ex secretario de Deportes de la Pcia. de Bs.As.), Enrique Ignacio Golobisky (Vicepresidente de Atlético Tucumán), Esther Goris (actriz), Analía Hounie (ex Directora del Fondo Nacional de las Artes), Jorge Kreynes (periodista),Daniela Krukower (Campeona Mundial de Yudo), Mario Leito (Pte. Club Atletico Tucumán), Néstor Lentini (médico deportólogo), Willy Lemos (actor), Mónica Lázaro Jordán (periodista, escritoria), Marcelo Lombardero (director de ópera), Lorena Lores (cantante), Víctor F. Lupo (ex Subsecretario de Deportes de la Nación), Ariel Mlynarzewicz (pintor),Alejandro Delgado Morales (ex Director de Prensa PBA), Carlos Morelli (periodista),Marta Nesta (Foro de Pensamiento Latinoamericano por la Identidad y la Integración), Jean Pierre Noher (actor), Ica Novo (cantor, compositor), Osmar Núñez (actor), Victoria Onetto (actriz), Mario Oporto (ex Director General de Escuelas Pcia. de Bs.As., diputado MC), Elsa Osorio (escritora),Tony Pena (entrenador tennis), Lois Pérez Leira (escritor, documentalista), Mariano Pinedo (diputado provincial Bs.As.), Elena Piñeiro (socióloga), Eduardo Lucio Pinto (Ex DT selección argentina femenina de básquet), Carlos Polimeni (periodista, escritor), José Luis Ponsico (periodista deportivo, escritor), Carlos Pronzato (cineasta, escritor), Omar Quiroga (guionista),Jorge Rapaport (Pte. Club Comunicaciones), Miguel Rep (dibujante, humorista), Claudio Rial (Pte Unión Nac. de Clubes de Barrio), Claudio Rissi (actor), Paula Robles (bailarina), Alberto Rodríguez (Pte. Comité Paraolímpico), Luis Rogno (pte. Federación de Box), Sergio Rossi (ensayista), Demián Rugna (director de cine), Nicolás Russo (Presidente Club Lanús), José Sanfilippo (jugador de fútbol), Mónica Santino (directora técnica de fútbol), Daniel Santoro (artista plástico), Juan Sasturain (escritor), Marcelo Schapces (productor cinematográfico), Marcia Schvartz (pintora), Carolina Silvestre (ex Vicepresidenta del INCAA), Pablo Sofovich (director audiovisual), Roberto Surra (escritor, ex secretario de cultura de Tres de Febrero), Tute(dibujante, humorista), Hugo Verón (Taekwondo),Juan Vitali (actor), Pablo Zarnicki (Ex campeón mundial de ajedrez), siguen las firmas…