VOLVER A LOS 17. Por Marcelo Cabeza.

 "...ES COMO DESCIFRAR SIGNOS

SIN SER SABIO COMPETENTE"

VIOLETA PARRA.

La verdadera democracia

¿Qué sabio se sentirá autorizado para descifrar al pueblo?. Sin embargo, es lo que hacemos todos los que pensamos la política. En esta puja de poderes, los democráticos -porque existen los que no lo son, y trabajan contra los gobiernos populares todo el tiempo-, entendemos que no hay una verdadera democracia si no existen mecanismos que canalicen la voluntad popular más allá del voto. Tales mayores derechos para el pueblo constituyen, para los poderes permanentes, algo intolerable. Por cierto que no coinciden los intereses: los del pueblo, que viene corriendo de atrás y los de los privilegiados que no se dejan alcanzar, dueños de todo tipo de resortes tramposos y artilugios financieros, leguleyos y mediáticos propios del poder oligárquico. El golpismo, dicho de otro modo, que ahora prepara y ajusta todo el tiempo los llamados Golpes Blandos, que ya lograron las destituciones de Evo Morales , Dilma Roussef y otros, además del encarcelamiento amañado de Lula Da Silva y el desgaste paralizante de Cristina Fernández.

El subsuelo  emerge

La irrupción del peronismo en la historia hizo que ese nuevo actor que fue el pueblo trabajador pasase a tener poder. Aquel 17 de octubre de 1945 hizo visible esa nueva realidad que sorprendió a los hasta entonces únicos actores privilegiados: diarios, clases dirigentes empresarias, agropecuarias, bursátiles, políticas, religiosas, culturales. Basta con  ver que las leyes del diputado Alfredo Palacios eran letra muerta, imposibles de realizar debido al control de la clase oligárquica que dominaba férreamente el terreno.

Una característica central del 17 fue que la movilización popular se despegó de la representación formal de los trabajadores y como dijo Scalabrini Ortiz, se sublevó mientras la CGT decretaba un paro no muy convencida para el día siguiente, el 18. Pero el pueblo quería a Perón y nada pudo contenerlo. El hecho de que el general Farrell tuviera que traer a Perón a casa de gobierno y  pedirle que  "les hable para que se vayan" , demuestra que no había quien pudiera hablar en nombre de esa multitud, más que Perón. No confiaban sino en él. Algunos dirigentes obreros actuaron y también Eva. Pero ese nacimiento del peronismo, esa decisión popular generada por Perón y su conducción fue un hecho que, como punto de inflexión de enorme apoyo popular nadie imaginaba.

Un 17 autogestivo

Esa relación del tipo "democracia directa" sin intermediarios, es lo que parece haber funcionado el último 17. Esa fiesta popular después de 4 años de amargura neoliberal retomó la alegría del triunfo en las urnas. Fueron grandes hitos de la construcción actual en marcha: la decisión de Cristina y aceptación de Alberto de presentar la fórmula que desconcertó a todxs , la campaña, el triunfo, y el festejo.

En este Octubre después de siete meses de parálisis por Covid, la movida que se venía programando para dar apoyo al gobierno de Alberto y Cristina , jaqueado por los poderes concentrados del privilegio, era una reunión no presencial en la que se le ofrecería a Alberto desde las estructuras formales, la presidencia del PJ con un millón de asistentes internautas. Pero terminó siendo otra cosa.

Las mayorías que apoyaron al Frente de Todxs salieron a la calle a manifestarse. Por todos lados aparecieron caravanas respetando los protocolos sin descender de los vehículos  -bueno, no todes, es cierto-  y fue lo que finalmente provocó el milagro de una gigantesca movilización en todo el territorio nacional. Se alejó el fantasma existente para muchos, de "la pérdida de la calle" que nunca estuvo en riesgo pero había que testear. La democracia participativa se fortalece con las manifestaciones de apoyo siempre jubilosas, que insuflan energías incomparables. Se vuelve a votar.

La maravillosa música

Todo el sistema representativo de las llamadas democracias modernas en el mundo globalizado, parecen destinadas a controlar los movimientos e impedir la palabra del sujeto histórico. Los poderes dominantes domestican con todos sus medios al pueblo, que es llamado solo a votar según el calendario electoral. Y también en diversas geografías se levantan las resistencias a esas opresiones. Los pueblos, cuando no los escuchan, gritan. Como en Chile.

Néstor y Cristina tuvieron sus masas, sus multitudes con las que gobernaron doce años. Si se lo mira en términos no políticos, es decir incorrectamente, parece que es una cuestión de "egos", "necesitados" de ese afecto. Eva, cariñosamente Evita, se planteaba como puente de Amor. Algo inentendible para muchos analistas y academias. Pero el peronista sabe y siente.

Y llegó el 27

Grandes movilizaciones con caravanas desbordaron el homenaje sentido hondamente por quienes recuperaron con Néstor la fe en la política, incluidas las multitudes de jóvenes que conocieron la esperanza  compartida en un proyecto.  El acto protocolar que desbordó de emoción a Alberto en el correo de la corrupción M, hoy Centro Cultural Kirchner, convertido en un  reservorio de memoria patria ahora con él en estatua que señala el camino; la creatividad popular en la Plaza con la imagen de Néstor en la Pirámide de las Madres y miles  de velas encendidas. Otra vez la voz del pueblo que apoya, uniendo en la base lo que cuadros medios y altos no siempre tienen claro. La contundencia democrática de la Unidad y la Movilización. Somos movimiento.

Es una mayoría popular que tiene un gobierno al que siente propio, con el que comparte símbolos aglutinantes muy fuertes, dentro de los cuales Néstor es bandera y puente formidable que une a Alberto con Cristina y que permite que ambos sean ratificados por las bases que no se confunden ni un poquito. Esa simbología nutrió las caravanas.

Y también llegó la carta de Cristina. Con lecturas diversas según los intereses de los lenguaraces mediáticos, bien recibida por Alberto, una verdadera carta de situación con propuestas sobre cómo seguir, cuáles son los peligros que ve, con diagnóstico del problema principal, equivale a una síntesis apretada que remite a sus análisis habituales durante sus gobiernos, solo que eran casi diarios. Lo que empachaba a la contra y clarificaba a los propios.

Dicen que no se transfiere

Es presumiblemente cierto que no se "pasan" ni los votos ni el cariño popular. Pero sí se pueden pasar las claves, las coordenadas del poder popular, al menos en el código peronista, recogido de la verdadera historia que entronca a la Argentina con la Patria Grande. Como dijera el General aquél 17 "el pueblo no traiciona a quien no lo engaña". Así fue el amor que consolidaba los liderazgos de San Martín, Belgrano, Artigas y Bolívar y nuestros caudillos federales. Resistir al opresor hasta dar la vida para el regreso, luego de 18 años, fue parte de esa épica que consolidó al movimiento que acaba de cumplir 75 años de edad.

Hubo un gesto de Cristina que ratificaba uno anterior, el de la conformación de la fórmula. Fue el 10 de Diciembre de 2019, cuando frente al pueblo Cristina se dirige a Alberto y le dice que se apoye en ellos, que son los que lo acompañarán lealmente cuando arrecie la contraofensiva liberal. Pero lo tendrá que conquistar. Y esto, lo sabemos, es a pura decisión y coraje volcado en obras.

Profundas verdades que los politólogos de cuño europeo y norteamericano no suelen entender cuando hablan de populismo. No es demagogia, es cumplimiento de la palabra empeñada y del contrato político que es lo que se vota. También un entrocarse, el movimiento político actual, en una historia de luchas por la independencia y por la justicia social. Una lucha que tiene en el próximo 17 de noviembre una fecha que recuerda la vigencia del movimiento nacional que  logró mantener, en el pueblo, el apoyo que haría del Retorno otra batalla ganada: la de seguir convocando a las mayorías a realizar un destino nacional soberano e inclusivo.

El coraje de las Madres

LA DEMOCRACIA SE DEFIENDE CON PUEBLO ORGANIZADO Y MOVILIZADO. Por Jorge Rachid (*)

La llamada “grieta”, nunca fue tal. En efecto, ese término es casi peyorativo de las luchas que se entablaron, desde los inicios de nuestra nacionalidad, entre dos modelos de país, que podemos definir en las consignas Patria o Colonia, Liberación o Dependencia, Unitarios o Federales, entre otros tantos surgidos a lo largo de la historia.

Si fueron dos modelos y uno triunfó sobre el otro, en una lucha nunca saldada, en alguna medida la democracia debió ser el instrumento para ir corrigiendo las desviaciones de los grupos hegemónicos que vencieron en el siglo XlX, que constituyeron un factor de poder imperante siempre opuesto a cualquier apertura, sólo conseguida por el concurso movilizado del pueblo, que logró torcer ese rumbo, en varias oportunidades.

Fueron necesarias muchas luchas y enfrentamientos, ya que la masacre producida por el unitarismo centralista porteño, aliado incondicional a los diseños estratégicos coloniales británicos, fueron escribiendo una historia cerrada a la verdad y abierta a sus propios intereses.

Si el propio San Martín fue declarado traidor a la Patria por Rivadavia, Artigas buscado vivo o muerto por Alvear y Sarratea, Facundo asesinado, como el Chacho Peñaloza y Dorrego fusilado por su camarada de armas, como para señalar sólo algunos de los episodios que marcaron la historia de pérdidas de miles de vidas pasadas a degüello y las pérdidas territoriales orientales y altiplanas. Pero el Puerto era el bastión a defender por las fuerzas oligárquicas.

Desde esa mirada centralista se cometieron desde el genocidio paraguayo de la Triple Infamia hasta la liquidación absoluta del país federal, con un ejército nacional, que se dedicó a recorrer provincias argentinas, persiguiendo caudillos locales, amados por sus pueblos.

De ahí la inquina persistente del mal llamado interior, por el porteñismo, sobre Buenos Aires, que aún persiste. Entonces no existe grieta, como pretende el poder económico y cultural de la Argentina, existen modelos económicos sociales que incluyen o desplazan, marcos de construcción solidarios o egoístas, políticas soberanas o sumisas a los imperios de turno, desarrollo propio, industrial y científico tecnológico o país proveedor de sus riquezas naturales, modelo de Justicia Social o de derrame macro económico, Patria Grande o feudo.

Si nuestros periodistas, analistas y sociólogos en el futuro estudiasen la historia para resignificarla, evitarían colocar en una supuesta grieta las luchas políticas actuales, que tienen como eje la articulación del poder político gobernante, dando batallas en varios frentes dramáticos y un poder hegemónico que abandonó el gobierno, pero pretende mantener cada uno de los instrumentos de sometimiento a la política intactos como cuando gobernaban. ¿Se está dando esa lucha en términos democráticos? Definitivamente no, es una pugna de poder que avasalla las instituciones, pretende articular mecanismos destituyentes y golpistas, desconociendo la voluntad del pueblo expresada en las urnas hace poco tiempo, que emitió su opinión a través del voto, expulsando a una administración saqueadora y criminal, teñida de negocios y amparada en un neoliberalismo dominante, al servicio del coloniaje imperial.

Entonces si la lucha se encamina a términos anti democráticos, los lugares de batalla los define el pueblo organizado y movilizado, como fue a lo largo de la historia. No se dirime por los medios hegemónicos en manos del enemigo, ni tampoco por lo políticamente correcto en las formas, sino aplicando la Constitución Nacional y las Leyes con toda su energía, con respaldo popular. Desde la ley de Defensa de la Democracia, hasta las leyes antimonopólicas, pasando por cada uno de los instrumentos que brinda el marco legal en nuestro país, que ha sido escrito por el enemigo, porque pensaban en usarlo y de hecho lo hicieron contra el campo nacional y popular, debemos ejecutarlo nosotros, como nos enseñaron Madres y Abuelas de Plaza de Mayo: Verdad, Memoria y Justicia.

Como decía Perón. “dentro de la ley todo”, pero con decisión política plena, compromiso y voluntad de convocar a una nueva gesta popular, que afiance el poder del pueblo, por otros 70 años de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política. Neoliberalismo nunca más.

 

(*) PRIMERO LA PATRIA www.lapatriestaprimero.org

Organizado y movilizado. 30 de marzo de 1982.

El mundo enredado en el Covid, replantea la gobernanza y eleva la voz de los excluidos que se niegan a ser la materia prima de la infernal máquina neoliberal globalizada

Es la política. Por Carlos Raimundi (*)

Sin ella nos seguiremos debatiendo entre dos desamparos: el neoliberalismo y el neofascismo.

“Malos tiempos son aquellos en los que hay que demostrar lo evidente”.

Bertolt Brecht

«¿Por qué combatimos por persistir en la servidumbre, como si esta fuera nuestra salvación?»

Spinoza

Cómo demostrar lo evidente

La revista Charlie Hebdo publicó en su edición del 29 de junio que la cuarentena demuestra tres cosas: que la economía se derrumba tan pronto como deja de vender cosas inútiles a personas sobre-endeudadas; que es perfectamente posible reducir la contaminación y que las personas peor pagadas son las más esenciales para el funcionamiento del sistema.

Las tres cosas son verdad. Lo de la contaminación es comprobable científicamente. La otra verdad que demuestra la cuarentena es que nuestros consumos habituales no obedecían a nuestras verdaderas necesidades, sino a las necesidades del capital globalizado. Y por último, que si la economía se ha detenido es porque lxs trabajadorxs no han podido ir a los lugares de trabajo. La curva de distribución entre capital concentrado y salarios se ha inclinado colosalmente a favor del primero, cuando son precisamente las y los asalariados quienes resultan esenciales para crear esa ganancia.

¿Cómo puede ser, entonces, que algo que es tan obvio para millones de personas comunes, no pueda ser abordado por la política? Alejar a la política de las tecno-burocracias y acercarla a las necesidades de los pueblos. Siendo los pueblos quienes legitiman con su voto a esas autoridades políticas.

En su lugar, son los desquiciados del mundo y de nuestro país quienes pretenden marcar nuestras agendas. Los desquiciados no pueden apropiarse del centro de la escena. Millones de argentinas y argentinos merecemos un debate de alta calidad, y no el asedio de las mentiras canallescas y los mensajes de odio, que además, hablan siempre en nombre de los intereses financieros que ahogan a nuestro pueblo.

El contexto mundial, regional y nacional

Enaltecer ese debate es tarea de la política, aunque el actual contexto mundial, regional y nacional no sea el más propicio. El mundo político que más influye en nosotros, el eje Europa occidental-Estados Unidos, se debate entre el neoliberalismo clásico y opciones de ultra-nacionalismo de extrema derecha. Nuestra región también. En el plano interno el cansancio, luego de varios meses de aislamiento social sumado al apremio económico, predispone más a reacciones propias del agobio que a una reflexión serena sobre la realidad.

Para quienes apoyamos con toda nuestra energía a los gobiernos populares de América Latina durante el primer tramo de este siglo, lejos han quedado, por el momento, las condiciones objetivas de esa etapa. Mirando a nuestro alrededor, hoy no sería posible la épica del No al ALCA, cuya nueva versión es el Plan “América crece” expresado por Donald Trump. El sueño de la integración energética a través de un eje que una las reservas del Orinoco con la Amazonía, el polo productivo del sur de Brasil y la cuenca hídrica del Paraná-Río de la Plata, ha sido remplazado –insisto, momentáneamente— por un Mercosur donde Venezuela está suspendida y cuya capacidad de negociar en bloque pende de un hilo.

Y en la Argentina, si bien la desmesura de adjudicar a Cristina un nuevo crimen político y acusar al Presidente de encubrirla no logró un arraigo masivo, corrió tan al extremo la aguja de la discusión política que generó un daño colateral: aquel empresario que haya saqueado al país, abusado de su posición dominante en el mercado y fugado sus utilidades hacia una guarida fiscal, se convierte en moderado por el solo hecho de no haber acusado a Cristina de asesina, y se gana el derecho de participar en la mesa de la reconstrucción del país.

Días atrás un grupo de periodistas cuya mirada comparto, recordaba que en 1973, en el momento de mayor adhesión en torno de la figura del General Perón, aún así, el 38% del electorado se inclinó por las opciones del antiperonismo. Es cierto, pero el clima general era distinto. Como una clara demostración de aquel clima de época, y aunque parezca inverosímil, la plataforma del partido radical propiciaba la reforma agraria. Hoy nuestro Presidente no cesa de expresar su afán de construir un capitalismo inclusivo, basado en la producción y el trabajo.

Tal ha sido el disciplinamiento intelectual del neoliberalismo, que el objetivo es retornar a un sistema que, hacia fines de los ’60 y principios de los ’70 era calificado como profundamente injusto. Los trabajadores que hicieron el Cordobazo gozaban de un nivel de salarios, de sindicalización, de prestaciones sociales, de salud, de crédito y de consumo que hoy sería una quimera. Y los estudiantes acudían a una Universidad pública con menor dispersión de científicos y mayor presupuesto que la actual. Sin embargo, era precisamente por gozar de aquel status económico y de un mayor grado de organización como correlato de ello, que aumentaba la capacidad para luchar por un sistema justo.

Es decir, no contamos ni con el desarrollo ideológico de las masas de los ’70, ni con el mapa político suramericano de principios de siglo, ni con los precios internacionales de nuestros productos exportables del primer tramo del gobierno kirchnerista. ¿Qué significa esto? ¿Que debemos claudicar de nuestros principios, valores e ideales? Decididamente no. Significa ponderar correctamente cuáles son las condiciones del sujeto social y político “Pueblo” –masa más conciencia— con el que contamos para lograrlos. Y actuar inteligentemente en consecuencia.

Estado, gobernabilidad y correlación de fuerzas

Nadie que haga política puede desentenderse del concepto “correlación de fuerzas”: Pero, una vez reconocido con crudeza el contexto desfavorable, la correlación de fuerzas ¿sólo se describe o también se crea? Y es aquí donde presento algunas ideas que concluyen en un mismo objetivo que para la política es irrenunciable: crear las condiciones para que la correlación de fuerzas sea favorable; apelar a todas las herramientas de que se dispone para ello. La primera idea es que tenemos la conducción del Estado, lo que nos sitúa en una mejor posición respecto de los pueblos hermanos que luchan por reconquistarlo.

Aún con todas sus falencias y sabiendo que conducir el Estado no es manejar el poder, la conducción del Estado ofrece todo un dispositivo de posibilidades. Tener acceso a los gobiernos provinciales, convocar a actores políticos, económicos, sociales y sindicales, fijar estrategias de comunicación, colocar temas en la agenda pública y echar mano a múltiples instrumentos de información, legitimación y persuasión. Es decir, desde el Estado se puede desplegar un sinnúmero de acciones. Y no nos está permitido poner como argumento de imposibilidad a una insuficiente correlación de fuerzas, sin haber hecho uso de tan diversa gama de herramientas que la conducción del Estado nos permite.

La segunda idea es que el entusiasmo es un factor principal de acumulación política, en estos momentos más poderoso aún que los llamados aparatos partidarios. Me refiero a la motivación, a la capacidad de irradiar adhesión y transformarla en la energía necesaria para la propagación de las ideas y los contenidos. Y así como el entusiasmo genera acumulación política, el desaliento de los seguidores des-acumula, es decir, conlleva a un retroceso de eso tan importante que es la correlación de fuerzas. La necesidad de contar con quienes sostienen otras ideas encuentra su límite en la desazón de quienes profesan las propias. Debemos construir consensos, pero al mismo tiempo tener mucho cuidado en que lo que parece sumarse por un lado no reste por otro. Y también en que no se desvanezcan los puntos fundamentales de la agenda propia a expensas de los requerimientos externos.

El último punto a considerar en este tramo es que, partiendo de la premisa de que hay poderes fácticos que intentan amansar al Estado, no se debe ceder posiciones frente a la presión que ejercen. Con toda la experticia que estos han acumulado, saben muy bien cómo sacar ventajas cuando intuyen de un gobierno el menor signo de debilidad. En síntesis,

1- No se puede conducir el Estado y al mismo tiempo situarse en una posición de debilidad; La correlación de fuerzas no es un concepto estático. La política, tanto a través de la palabra como de la intervención, crea acontecimiento, abre camino a una nueva correlación;

2- No se debe llegar al desaliento de la ‘tropa propia’; me costaría sostener que si el encanto suma, el desencanto no resta; 3- Impedir que el poder huela que ante su presión puede movernos de los ejes centrales.

La política como pedagogía y como liderazgo

Néstor y Cristina generaron cuatro hechos orientados a autonomizar nuestra economía respecto del desplome del capitalismo mundial que detonó en septiembre de 2008: la reestructuración de la deuda privada; la negativa a formar el ALCA; la cancelación de la deuda con el FMI; la recuperación de los fondos previsionales.

Si hoy quisieran repetirse, no tendrían el mismo contexto de época. Aquel respaldo de gobiernos afines en la región está ausente, asistimos a una fuerte retracción del comercio internacional y han descendido los precios de nuestros productos exportables. Tampoco acudimos al impacto exportador surgido de la furibunda devaluación de nuestra moneda. Pretender hacer lo mismo y obtener los mismos resultados sin tener en cuenta contextos tan diferentes, sería confundir peligrosamente lo imaginario con lo simbólico, en términos de Jorge Alemán.

Sin embargo, el nuevo contexto derivado de Covid-19 nos sitúa ante otras posibilidades que eran hasta hace poco inexistentes. Por ejemplo, relativiza el peso de la deuda argentina en medio del endeudamiento de tantos otros países; se ha legitimado la eficacia del Estado y de las políticas públicas; se han puesto al descubierto la depredación de la naturaleza, la desmesura ética de las grandes fortunas, la inoperancia de la democracia formal, el riesgo de dejar el mundo en manos de los grandes servidores digitales.

En definitiva, la ilegitimidad de todo un sistema absurdo de acumulación. Por lo tanto, puede ser que no estemos en presencia de un contexto propicio para repetir aquellas heterodoxias, pero seguramente hay un entorno favorable para otras nuevas. Para otros cambios de paradigma. Y es aquí donde poner en juego toda la potencia del liderazgo ético y pedagógico de la política, frente a quienes procuran su degradación definitiva.La potencia de lo colectivo y universal frente al individualismo y la fragmentación.

Cuando el FMI exija reformas previsionales y laborales en nombre del capital financiero, contrapongamos decididamente la dimensión humana. Cuando intente relajar los derechos de trabajadores y trabajadoras en nombre de las nuevas tecnologías, convenzamos de que la variable de ajuste de la nueva mediación tecnológica entre el trabajo y el capital, es la tasa de renta del capital, y no los ya abrumados derechos de las personas.

Cuando intente suprimir los derechos de lxs adultxs mayores, en nombre de una nueva relación entre la masa salarial, el menor número de activos por cada pasivo y la mayor expectativa de vida, lo que debe ajustarse es la tasa de ganancia del capital, no la dignidad de las personas mayores. El punto fijo es el ser humano, no la acumulación desenfrenada de riqueza. La palabra performativa no describe un significado, sino que lo crea, lo instituye. Lo que no existía comienza a existir. En el mismo sentido, la palabra enunciada desde la política con un sentido performativo tiene la misión de crear escenarios nuevos, nuevas energías sociales, nuevas correlaciones de fuerza. Aquí también, lo que no existía comienza a existir.

La democracia profunda, como expresión auténtica de los intereses de las grandes mayorías postergadas, como factor éticamente igualador de la condición humana (en todo lo que deba ser igual, para poder ser diferente en todo lo que decida ser diferente), como elemento integrador de la dimensión económica con la de los derechos y los afectos, como tendencia permanente hacia la concreción de los anhelos personales y colectivos, es una suerte de combinación entre ética y política.

Pone en movimiento interactivo la valoración y la acción, el sustrato cultural de una sociedad con la administración y distribución de sus recursos materiales. Se hace cargo de resolver la pobreza interpelando y removiendo las causas de la extrema riqueza.

Covid-19 ha suscitado una mayor conciencia moral en gran parte de la sociedad acerca de valores como el Estado y la solidaridad. Pero se necesita de la intervención política para erigirla en movimiento transformador, en democracia profunda. De lo contrario, nos seguiremos debatiendo entre dos desamparos, aparentemente diferentes, pero convergentes en su efecto desarticulador: el neoliberalismo y el neofascismo. Vale para el mundo, vale para nuestro país.

 

(*) Embajador designado ante la OEA,

ENTRE “EL DESTINO MANIFIESTO” Y “CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA” . Por Jorge Rachid.

 

Entre el pensamiento anglosajón y la construcción filosófica latinoamericana, hay un abismo, el que separa la mirada de Faulkner de García Márquez, con las excepciones de Hemingway y Borges de un lado y del otro, aunque el nuestro tuvo su etapa criolla. Así se expresa cuando la tragedia humana de muertes, intenta ser simplificada u ocultada por la crisis económica que provoca la Pandemia.

Cuando el horror provocado por fosas comunes de miles de muertos, es presentado como un éxito, cuando se recuperan dos millones de puestos de trabajo, después de haber provocado la crisis, decenas de millones de desocupados. Esa mirada de Trump y de los Bolsonaro, los Macri, los Picheto, Bullrich y otros personeros del capitalismo financiero, no comprenden aún, cómo una simple molécula, menos que un “bicho”, les provocó quedarse desnudos frente a la Comunidad Internacional.

Esas ideologías confrontan en el terreno filosófico del mundo occidental de los objetos, del materialismo consumista e individualista del “ser” hegeliano, que llevó a esta situación límite de un mundo invivible, que naturalizó muerte y destrucción de seres humanos y naturaleza, enfrentando la visión mestiza americana, criolla del “estar” humano de nuestro Rodolfo Kusch, pensado desde la Epistemología de la Periferia, denominación difícil para una concepción simple, que el maestro Fermín Chávez definió para nosotros: “no somos periféricos de nadie, sino en centro de nuestras determinaciones”.

Estos párrafos me sirven para explicar cómo una Comunidad, la norteamericana, expresa en un solo acto, la acumulación de situaciones raciales, autoritarias, represivas de quienes enarbolando la “supremacía blanca”, han llenado de dolor social a un pueblo, que ya tenía oculto bajo la alfombra de su Destino Manifiesto, 70 millones de personas, en el límite de la pobreza. No es casual que el pensamiento anglosajón consolide el liderazgo racial y materialista, de un Imperio construido en base a la expansión y el crimen, hacia otros países, comenzando por la ocupación de México, arrasando Medio Oriente y bloqueando Venezuela, Nicaragua y Cuba, como práctica medieval, de asfixiar a los pueblos, en una situación que habían naturalizado, desde una sociedad hipócrita.

Pero los más 100 mil muertos norteamericanos, por una práctica de consolidación de “los objetos” económicos, no pueden ocultarse, ni aún como lo hace Bolsonaro no dando más información. “Cuando los pueblos agotan su paciencia, hacen tronar el escarmiento”, nos dijo un viejo y sabio General. Es que la tragedia de EEUU estaba escrita en letras indelebles que nadie quería reconocer, las gritaba Sanders, las expresaba Chomski, Michael Moore, pero el mundo de los aliados incondicionales, los “lamebotas” criollos, creyeron que el destino manifiesto los incluye, pero nunca supieron que sólo era para limpiar los baños de la basura imperial.

García Marquez relató Macondo, que en su humildad pueblerina, universalizó el mundo de los afectos, fantasías, esperanzas e ilusiones, que anidan en los pueblos latinoamericanos. Esa conjunción de sentimientos múltiples que conjugan la conciencia criolla y mestiza, que deviene de la historia, las costumbres, la Pachamama, la transmisión oral familiar, es la que nunca podrá ser comprendida por el posibilismo egoísta eurocéntrico.

Por esa razón “ellos” cuentan muertos por miles y nosotros, en Argentina intentamos contar vidas. Mientras “ellos” hablan de crisis económica, nosotros nos preparamos para la batalla sanitaria, que en EEUU perdieron desde el minuto uno de la crisis pandémica. Esa dicotomía expresa el abismo conceptual, no grieta política, de un antiimperialismo simple, sino mucho más profundo que es la lucha por los valores biocéntricos.

Es la confrontación de miradas, que son conjuntos de ideas, sobre la cuales priorizamos la vida de los seres humanos y la naturaleza, por sobre los “objetos” del mundo “occidental”, relatados por Kusch.  O sea que se puede leer la realidad en clave política e ideológica y ya nada resulta casual. Los miles de muertos responden a patrones establecidos por prácticas políticas y liderazgos mesiánicos, no nacen de un virus solamente, sino del desprecio profundo por la vida humana, que tienen determinadas sociedades asociadas al “destino manifiesto”, entre ellas las minorías dominantes con alto poder de fuego mediático que construye sentido y financiero que corrompe los estados.

La vida de los pueblos, se construye en Latinoamérica, con el fuego y la pasión propia de los sentimientos más profundos arraigados en la Comunidad, como la solidaridad, el bien común, la justicia social, que pretendemos construir en cada etapa.

Desde el peronismo, inmersos en el conjunto del movimiento nacional y popular de Patria Grande soberana.

JORGE RACHID PRIMERO LA PATRIA www.lapatriaestaprimero.org

HORROR DE PANDEMIA YANKI. Morgues improvisadas en Nueva York

Ante el estallido, estados y pueblos reformulan definiciones estratégicas

Refundar el Estado. Por Francisco José Pestanha (*)

La aparición del covid-19 trasmutada luego en pandemia ha interpelado a todas las comunidades y estados del planeta. Ante una tragedia de consecuencias imprevisibles los gobiernos reaccionaron de las más diversas maneras y han apelado a disímiles protocolos de actuación. Algunos tardíamente. Otros, lisa y llanamente, abandonando a su suerte a un sector de la población depositándola en instituciones de salud ya colapsadas. Hubo casos en los que se priorizó el mercado por sobre la salud y otros donde el estado marcó una enérgica presencia a partir de la adopción de políticas públicas activas. En nuestro país el coronavirus coincidió con el comienzo de una gestión – con menos de 3 meses en el gobierno – que de acuerdo a sus proposiciones electorales, aventuraba un cambio de posicionamiento en torno al rol del Estado en nítido contraste con la gestión de Cambiemos.

Hemos de recordar que la experiencia del macrismo estuvo escoltada por una pléyade de intelectuales, economistas, funcionarios y opinólogos que, como otrora, predicaban a los cuatro vientos la necesidad de achicar el estado, reducir el sector público, disminuir el déficit y una serie de remachadas “recomendaciones” destinadas a fomentar el debilitamiento del Estado a favor del “sector privado”. Esa concepción llevada al extremo condujo, entre otras desgracias, hacia el menoscabo de la capacidad operativa del Ministerio de Salud mediante su degradación al rango de Secretaría en septiembre del año 2018. Cabe rememorar que la cuestión de la salud cobró máxima prioridad durante el primer peronismo, alcanzando rango ministerial en 1949.

Bajo la impronta y conducción del Dr. Ramón Carrillo y su equipo, se implementó un revolucionario cambio de paradigma orientado por el sanitarismo, concepción basada en la promoción de la salud. De esta forma el Ministerio cobrará un protagonismo inédito y el éxito de su gestión, con estadísticas por medio, resulta indudable. Deben mencionarse además las políticas activas impulsadas para el fortalecimiento y dignificación de la profesión de la Enfermería bajo la mirada atenta de Eva Perón.

La post pandemia coloca a nuestro país ante un desafío significativo. Somos de la opinión que, ya liberados de su azote, la realidad de nuestro país demandará un profundo y sincero debate sobre el rol del sector público, contienda que además deberá alcanzar rango de verdadera cuestión de Estado. En tal orden de ideas, prima indudablemente la reconstrucción y redefinición del sector público en todas sus áreas de incumbencia priorizando estratégicamente aquellas orientadas hacia la atención de los sectores más vulnerados. El cuarenta por ciento de pobreza en un país que exporta alimentos, resulta indignante y vejatorio.

Con este escenario y para aportar a tal debate, bien vale revitalizar la noción de defensa integral que constituyó uno de los núcleos germinales del movimiento cultural y político conducido por Juan Perón. La defensa, para este movimiento, no se reduce en manera alguna a la “cuestión castrense”. Muy por el contrario, se trata de una misión que incumbe a todos los sectores de la comunidad.

Así, en la conferencia pronunciada el 10 de junio de 1944 con motivo de la inauguración de la Cátedra de Defensa Nacional en la Universidad Nacional de La Plata, el entonces Coronel Perón en calidad de Ministro de Guerra sostuvo entre otras cuestiones “(…) las dos palabras, Defensa Nacional, pueden hacer pensar a algunos espíritus que se trata de un problema cuyo planteo y solución interesan e incumben únicamente a las fuerzas armadas de una nación. La realidad es bien distinta. En su solución entran en juego todos sus habitantes; todas las energías, todas las riquezas, todas las industrias y producciones más diversas; todos los medios de transporte y vías de comunicación, etc…”. En dicha oportunidad el ex mandatario expresó además que “(…) deseamos vivir en paz, con todas las naciones de buena voluntad del globo. Y el progreso de nuestros hermanos de América, sólo nos produce satisfacción y orgullo (…) Queremos ser el pueblo más feliz de la Tierra, ya que la naturaleza se ha mostrado pródiga con nosotros”. Concluyó enfatizando que los tiempos demandaban la puesta en marcha de “(…) una gran obra social (…) Tenemos una excelente materia prima; pero para bien moldearla, es indispensable el esfuerzo común de todos los argentinos, desde los que ocupan las más altas magistraturas del país, hasta el más modesto ciudadano”.

Algunos improvisados sostendrán que se trata de ideas perimidas. Pero ciertas concepciones atraviesan como lanzas los tiempos y nos proponen categorías para enfrentar desafíos extraordinarios. Nótese, por ejemplo, cómo los Estados Unidos, uno de los países más poderosos en términos tecnológicos del mundo, resulta impotente hoy para garantizar la vida de sus habitantes ante una calamidad como ésta. Allí la idea de defensa integral está ausente.

La Argentina debe ir, tras esta catástrofe sanitaria, a refundar un nuevo Estado más activo y poderoso haciendo hincapié en la cuestión de la defensa integral, pensando en el bienestar del pueblo desde aquí y evitando caer nuevamente en esa penosa costumbre de adoptar acríticamente cualquier receta preconcebida.

Ello necesariamente demandará un enorme esfuerzo orientado a fortalecer la autoestima de un pueblo golpeado a lo largo de distintos capítulos de nuestro pasado reciente por gobiernos que por décadas – y aún honrando las excepciones – han contribuido con el deterioro progresivo e integral del país y su gente.

(*) Abogado, escritor, profesor universitario, Director del Departamento de Planificación y Políticas Públicas en la Universidad Nacional de Lanús.

¿Son, Patricia Bullrich, Pablo Noceti, Gerardo Milman penalmente responsables de los homicidios de Maldonado y Rafael Nahuel? Por David Iud (*)

 La acusación del Fiscal Federal Franco Picardi dice que hay elementos suficientes para investigar esa posibilidad. La pena, es prisión perpetua. Es una acusación gravísima, que sin duda adquiere contornos de gravedad institucional. Todos los medios se han hecho eco del dictamen del Fiscal Federal Franco Picardi imputando a Patricia Bullrich Los titulares de los medios destacan la imputación, hablan de “espiar a la comunidad mapuche” ó “por un supuesto plan de persecución”, ó “por espionaje ilegal”. Es mucho más grave. Está imputada por homicidio agravado en las personas de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel Eso es lo que surge de la lectura de las primeras páginas, las únicas que han tomado estado público, del Expediente 4648/2019 caratulado “Bullrich Patricia, Noceti Pablo, Cané Gonzalo, Milman Gerardo s/ Homicidio Agravado Fuerzas de Seguridad, Art. 80 inc. 9º El Art. 80 inc. 9º es el que impone pena de reclusión o prisión perpetua al que matare “Abusando de su función o cargo, cuando fuere miembro integrante de las fuerzas de seguridad, policiales o del servicio penitenciario” La carátula es de extrema gravedad teniendo presente que afecta a una Ministra del Poder Ejecutivo Nacional y a otros tres altos funcionarios sólo un escalón debajo de ella en la línea jerárquica. El fiscal acusa de homicidio agravado a toda la cúpula del Ministerio de Seguridad, incluida la ministra, con pena que podría ser de reclusión perpetua. Nada menos. La denuncia fue hecha el 12 de junio pasado (es muy reciente) por las tres co-presidentas de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) María Elena Naddeo, Gisela Cardoso y Norma Ríos. La denuncia dice que existe un “plan ilegal de represión, en cuyo marco se produjo el “uso de la coacción y amedrentamiento y la represión desmedida” con lo que “provocaron a su paso lesiones graves, gravísimas, torturas físicas y psicológicas, maltrato a mujeres y niños destrucción de sus viviendas y por último, fueron el nexo causal de las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Domingo Nahuel Salvo” La invocación del “nexo causal” contiene la clave. Allí está la inusitada gravedad de la acusación del fiscal. Claro que está dicha “en clave”, escondida dentro de ese extraño giro de nuestro lenguaje técnico – jurídico de abogados Para la comprensión del común lector no abogado, trataré de explicarlo. Según autorizada doctrina (Pizarro Vallespinos), “Nexo causal” es la selección “como causa a aquella que, además de ser condición necesaria, tenía aptitud para generar el resultado según las normas generales de la experiencia.” Las consecuencias son demoledoras. Con esa expresión de dos palabras, los denunciantes están diciendo que los causantes de las muertes de Maldonado y Rafael Nahuel fueron, en definitiva, Patricia Bullrich y la cúpula denunciada del Ministerio de Seguridad porque tenían aptitud para generar el resultado muerte. La denuncia, además, hace mérito de la doctrina de los “aparatos organizados de poder” formulada por el jurista alemán Claus Roxin. Esta doctrina es la comúnmente aceptada en Alemania para juzgar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad durante la dictadura de Adolf Hitler, y fue usada también como soporte jurídico de la condena a las Juntas Militares de la dictadura argentina. Los denunciantes, dicen que la conducta de Patricia Bullrich y la cúpula del Ministerio de Seguridad debe subsumirse en la construcción de un “aparato organizado de poder” dentro del Estado, esto es, la utilización de la fuerza del Estado para cometer delitos de lesa humanidad. Hasta aquí, estoy hablando de lo que han dicho las denunciantes. Pero, lo grave es que el Fiscal, al caratular el expediente como “Homicidio agravado” en términos del Art. 80 inc. 9º del Código penal, ha otorgado prima facie verosimilitud suficiente como para acusar a la Ministra y sus inmediatos subordinados. Por cosas mucho menos graves que estas, el régimen de Macri detuvo decenas de personas. Esto, demuele la teoría de que Maldonado se ahogó. Esto, hace trizas las conclusiones del Juez Lleral en el expediente principal por la muerte de Maldonado. Dice el Fiscal “"En función de la denuncia de la APDH y los hechos allí plasmados, así como de los elementos colectados hasta el momento, este Ministerio Público considera pertinente iniciar una investigación penal para determinar si la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, y funcionarios de esa cartera, se han valido de sus funciones para desarrollar un plan destinado a utilizar fuera del marco legal las atribuciones y funciones a ellos conferidas, dando incluso órdenes operativas a las fuerzas de seguridad bajo su responsabilidad" También dice el Fiscal Picardi que el objetivo de la Ministra fue "coaccionar y administrar el conflicto existente entre comunidades mapuches y propietarios formales de tierras, en beneficio de estos últimos, para así resguardar distintos negocios inmobiliarios y de lucro llevados a cabo por aquellos que detentan o pretenden la propiedad y/o explotación formal de tierras en la Patagonia Argentina, muchos de los cuales tendrían relaciones de distinta índole con funcionarios del actual gobierno Federal" Esto explica la histérica reacción de la Ministra, que calificó de “apriete” el dictamen del Fiscal. No es para menos. El Fiscal va a fondo y pide “…. dilucidar si en el marco de dicha organización se han llevado adelante tareas de inteligencia ilegal, entre ellas, aquellas efectuadas en coordinación con Carabineros de la República de Chile, a los fines de involucrar falsamente a personas en actividades ilícitas así como a construir en la figura del R.A.M., una categoría de guerrilla o grupo terrorista inexistente o sobredimensionada adrede, con el fin de justificar la represión de comunidades indígenas y/o el cercenamiento de los derechos constitucionales que las asisten” Finalmente, sale a la luz que el “R.A.M.” podría ser un invento. Me ha tocado, en charlas de sobremesa, debatir con personas que de buena fe creían que los mapuches eran terroristas. A quienes conocemos bien la Patagonia –yo, en particular, he vivido muchos años en Esquel, y me he relacionado habitualmente con vecinos mapuches- la idea nos suena descabellada y delirante. Pero no toda la gente tiene la misma experiencia, y la mentira de Bullrich, más los medios de los que se valió –La Nación, especialmente- penetró, creó sentido en el hombre común del ámbito urbano. No cabe acá señalar a la Justicia diciendo “ahora se acuerdan…”, ya que la denuncia es del 12 de Junio. El tiempo trascurrido, cinco meses, es absolutamente razonable para que el Fiscal pueda colectar pruebas suficientes para producir su dictamen y pedir al Juez la apertura de la investigación. Se está imputando de un delito que conlleva prisión perpetua a una Ministro de la Nación. Es lógico que el Fiscal sea extremadamente diligente y riguroso en formular la acusación, y eso no se hace de un día para otro. Recuerdo que Bonadío dijo en una oportunidad que el derecho penal es “como una avalancha de piedras. Primero rueda una, después ya ruedan dos, en seguida ruedan cuatro y rápidamente se transforma en una avalancha imposible de parar” Concuerdo. Claro, en las acusaciones que él maneja, la primera piedra es de fantasía, y lo son también todas las demás que ruedan. Acá, en el caso Maldonado y en el caso Nahuel, no son “piedras de fantasía”. Acá no se trata de misteriosos millones que no se encuentran en ningún lado, ni de cuadernos fantasmagóricos que renacen de las cenizas. Acá el resultado es muerte, y los cuerpos están. Ahora, se va a investigar. Comprendo que la Ministra se irrite y pierda la calma. ¡La están “deschavando”!

(*) Abogado, especialista en derecho constitucional , civil/daños y derecho ambiental.

¿Puede ir presa?